Con sus casi 6 metros de altura, la jirafa es el animal terrestre más alto y su nombre, hace referencia a esa característica, pues proviene del árabe ziraafa que significa «alta». Las jirafas, y su primo okapi, son las únicas especies existentes de la familia Giraffidae.
Récords en longitud
Sus largos cuellos no son su único atractivo. Sus piernas, son tan largas que sobrepasan la altura de una persona promedio, y al igual que tu amigo piernas largas que con un par de paso llega a cualquier parte, las piernas de las jirafas les permiten caminar distancias cortas a una velocidad de 50 km/h. No solo su cuello y sus piernas son largas, sino también su lengua. Éste órgano, alcanza los 50 centímetros de longitud, con lo que se convierte en una de las lenguas más largas del reino Animal. Además, su lengua es negra; debido al alto contenido de melanina que tiene. De esta forma tienen protección frente a la radiación solar, ya que las jirafas pasan mucho tiempo con la lengua afuera jalando las hojas de los árboles y acicalándose.

Su cuello es un arma
En las redes, documentales y películas podemos ver increíbles imágenes de estos mamíferos en su hábitat; para los fotógrafos de vida silvestre es siempre un placer documentar a las hermosas jirafas, sobre todo porque son animales muy apacibles y dóciles. No les temen a los humanos y tampoco atacan. Sin embargo, cuando de alcanzar el éxito reproductivo se trata, los machos buscan imponerse. Entonces, para imponerse como el macho dominante, recurren al famoso “necking”. Sí, lucha de cuellos. Pelea macho contra macho, utilizando sus cuellos como armas, golpeándose una vez tras otras, hasta que uno cae rendido y el otro es, por lo tanto, el vencedor.

Avanzadas pruebas moleculares
Cuando llaga la época de celo, los machos empiezan con una actividad singular. Realizan una prueba de orina a la hembra para saber si tiene hormonas sexuales o no. Así, tal cual una prueba de orina de los humanos. Solo que ellos no usan equipo de laboratorio. Es así como lo hacen: el macho que busca copular, se acerca a la hembra que le atraiga; con el morro soba las partes traseras de la hembra para estimular la micción y éste mantiene la cabeza hacia adelante, paralela al suelo, inmóvil, para recolectar la orina en el labio superior curvado. Entre la nariz y la boca, tienen el órgano vomeronasal, u órgano de Jacobson, para complementar las funciones del olfato con neuronas sensoriales que captan la presencia de químicos como las feromonas. Si la hembra está en periodo de celo, el macho detectará las hormonas y procederá a montarla. De lo contario, buscará otra hembra para realizar el test de orina.

No era una, sino cuatro
Antes se pensaba que existía una sola especie de jirafa y que las demás eran subespecies. Sin embargo, con el desarrollo de técnicas moleculares más exactas, ahora sabemos que existen 4 especies de jirafas y nueve subespecies que no se reproducen entre ellas en estado salvaje. Estas cuatro subespecies se distribuyen en las sabanas y pastizales de África desde Chad hasta Sudáfrica y desde Níger hasta Somalia. Además, cada subespecie de jirafa tiene un patrón de manchas característico de la región donde habita cada una de ellas.

El estudio publicado en el 2016 que nos permitió conocer que existía más de una especie, utilizó muestras de tejido de más de 100 individuos procedentes de todos los grupos conocidos. Adicionalmente, comprobaron que el último antepasado común de las jirafas vivió entre 2 millones y 400 mil años atrás. En una entrevista para National Geographic, el co-autor del estudio, Axel Janke, dice que se estima que existen solo 400 individuos de una subespecie, la jirafa nigeriana. De no haber reconocido que esta subespecie es genéticamente diferenciada y única, no nos hubiésemos dado cuenta que requiere especial atención y protección.
