Desde que se lanzó en 2021, el telescopio James Webb ha estado explorando los rincones más antiguos del universo. Y ahora los científicos que analizan sus hallazgos acaban de descubrir algo rarísimo.
Resulta que, aproximadamente dos tercios de las 263 galaxias estudiadas en un estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society giran en el sentido de las agujas del reloj, mientras que el otro tercio gira en el sentido contrario de las agujas del reloj.
Lo curioso es que esta diferencia se ve a simple vista. No hace falta ser astrónomo ni saber nada técnico. Las imágenes son claras.
Lior Shamir, el autor del estudio, dice que cualquiera puede notarlo. Con la calidad del telescopio, es obvio.
Pero, según las teorías actuales, las galaxias deberían girar en ambas direcciones por igual. O sea, mitad para un lado, mitad para el otro.
Esto es porque se supone que el universo es “isotrópico”. Básicamente, que no hay una dirección preferida. Lo mires desde donde lo mires, debería verse igual.
Entonces, ¿por qué más galaxias giran en una dirección? Shamir propone dos posibles explicaciones. Y las dos son bastante locas, pero interesantes.
La primera: tal vez el universo entero nació girando. O sea, todo el universo tiene una rotación desde el principio.
Esto encajaría con una teoría llamada “cosmología de agujeros negros”. Dice que nuestro universo está dentro de un agujero negro de otro universo más grande.
Sí, como una matrioska de universos. Un agujero negro crea un nuevo universo dentro de sí mismo, y así sucesivamente.
Entonces, ese universo «padre» podría haber tenido un eje de rotación. Y ese eje se heredó, haciendo que las galaxias giren más en una dirección.
Nikodem Poplawski, un físico que no participó en el estudio, cree que este hallazgo apoya esa idea. A él le emociona mucho.
La otra posible explicación es menos loca, pero igual importante. Tiene que ver con nuestra propia galaxia: la Vía Láctea.
La idea es que, por un efecto óptico llamado «desplazamiento Doppler», las galaxias que giran al revés que la nuestra se ven más brillantes desde aquí.
Eso haría que parezcan más numerosas en las observaciones, aunque no lo sean realmente. Un simple truco de percepción.
Si esto fuera cierto, habría que ajustar muchas de nuestras mediciones del universo. Empezando por las distancias.
Y esa recalibración podría ayudar a explicar otros misterios, como por qué algunas galaxias parecen más viejas que el propio universo.
También podría resolver el lío con las diferentes tasas de expansión que los científicos no han podido cuadrar.
Por ahora, no se sabe cuál explicación es la correcta. Tal vez es una mezcla de ambas. O quizá es algo totalmente distinto.
Lo que está claro es que este descubrimiento va a dar mucho que hablar. Y puede cambiar cómo entendemos el universo.
Así que, si las galaxias realmente giran más hacia un lado, podríamos estar viendo la firma de algo mucho más grande.