Todos los seres vivos emiten un brillo misterioso que se apaga al morir

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Todos los seres vivos emiten un brillo misterioso que se apaga al morir

Un experimento fascinante sugiere que los seres vivos —incluidos nosotros— podrían brillar literalmente… hasta que mueren. Así lo afirma un estudio publicado en The Journal of Physical Chemistry Letters.

Investigadores de la Universidad de Calgary y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá descubrieron que los seres vivos emiten una luz ultra débil, llamada biophotón, que desaparece al morir.

Sí, suena a ciencia ficción o algo sacado de libros de «auras», pero esta vez hay datos serios y medidos con equipos de alta precisión.

El físico Vahid Salari y su equipo pusieron ratones vivos en cajas oscuras con cámaras ultrasensibles. Midieron su emisión de luz por una hora.

Luego, sacrificaron a los ratones y repitieron la medición, manteniéndolos a temperatura corporal para que el calor no afectara los resultados.

¿El resultado? Una caída clara en la cantidad de fotones emitidos. Los ratones vivos brillaban más que los muertos. Literalmente.

También hicieron pruebas con hojas de Arabidopsis thaliana y Heptapleurum arboricola. Las estresaron con químicos y heridas, y las zonas dañadas brillaron más que las sanas.

Esto sugiere que ese brillo ultra débil está relacionado con el estrés celular, no con lo místico. Y se puede medir, no es algo imaginado.

La ciencia detrás se basa en procesos conocidos como la quimioluminiscencia, donde ciertas reacciones químicas generan luz.

En este caso, parece que las especies reactivas de oxígeno —como el peróxido de hidrógeno— activan electrones que luego liberan fotones al volver a su estado normal.

Estas emisiones son tan débiles que normalmente quedan ocultas por la luz ambiente y el calor corporal, pero con los instrumentos correctos, se pueden detectar.

Contraste en las emisiones de UPE en cuatro ratones, vivos (arriba) y muertos (abajo). (Salari et al., J. Phys. Chem. Lett., 2025)

Y eso abre puertas enormes. Imaginá poder medir el nivel de estrés celular sin invadir el cuerpo, solo observando este leve resplandor.

La medicina, la agricultura e incluso la microbiología podrían beneficiarse de una herramienta que indique cuándo algo está mal… simplemente porque su luz cambia.

No estamos hablando de ver a la gente brillar como lámparas. Esta luz es invisible al ojo humano, pero existe.

Emisiones de UPE de cuatro hojas de árboles paraguas (Salari et al., J. Phys. Chem. Lett., 2025).

El experimento también plantea una idea poderosa: la vida se podría definir no solo por lo que hace, sino por lo que emite.

Mientras las células funcionan y enfrentan el estrés del ambiente, brillan, aunque de forma imperceptible. Cuando mueren, ese brillo se apaga.

Eso no es poesía barata. Es física medible, con implicaciones prácticas y profundas.

Los científicos aclaran que queda mucho por estudiar, pero lo que encontraron es una base sólida para nuevas formas de diagnóstico y monitoreo.

En resumen: nuestros cuerpos podrían contar su historia con luz. Y esa historia cambia radicalmente cuando la vida se detiene.