Descubren algo aterrador en el fondo del Gran Agujero Azul de Belice

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Descubren algo aterrador en el fondo del Gran Agujero Azul de Belice

El gran Agujero Azul en Belize. Credit: The TerraMar Project Wikimedia Commons

Una expedición al fondo del Gran Agujero Azul en Belice trajo noticias preocupantes. Los científicos bajaron hasta ahí y sacaron un núcleo de sedimentos de 30 metros de profundidad.

Al analizar ese núcleo, encontraron que los ciclones tropicales han aumentado en los últimos 5,700 años. Y no solo seguirán aumentando, sino que podrían volverse mucho más intensos por el cambio climático.

Encontraron 694 capas distintas que muestran un aumento constante en la actividad de tormentas en el suroeste del Caribe. Esto lo explica un cambio en la zona de convergencia intertropical.

Así lo dijo el equipo liderado por Dominik Schmitt, de la Universidad Goethe de Frankfurt. El estudio se publicó en la revista Science Advances.

El Gran Agujero Azul es famoso entre los buzos. Tiene 124 metros de profundidad y es como un refugio marino frente al caos del océano abierto.

Por su forma y condiciones, todo lo que cae dentro se queda ahí. Por eso es perfecto para registrar la historia de tormentas grandes que han pasado por la zona.

Schmitt explicó que, como el fondo no tiene oxígeno y el agua está por capas, los sedimentos marinos se acumulan sin que nada los altere.

Cada capa parece un anillo de árbol: alternan colores según el contenido orgánico. Así pueden distinguir entre sedimentos normales y los dejados por ciclones.

Los ciclones dejan capas más gruesas, de colores más claros, porque levantan y arrastran más material al agujero. Eso permite diferenciarlos de las capas normales.

Sacar el núcleo fue un trabajo delicado. Tuvieron que perforar el fondo marino y extraer una sección cilíndrica sin romper nada.

Después, revisaron cada capa para ver cuál correspondía a un ciclón. Las capas de tormenta eran claramente distintas: más gruesas, con granos más grandes y tonos beige o blancos.

El Agujero Azul empezó como una cueva de piedra caliza. Durante la última era glacial, su techo colapsó y el mar lo inundó. Así nació este ecosistema marino único.

El núcleo extraído cubre los últimos 5,700 años. En todo ese tiempo, encontraron 694 capas que indican eventos ciclónicos.

El patrón es claro: los ciclones han aumentado con el paso del tiempo. Una de las causas principales es el desplazamiento hacia el sur de la zona ecuatorial de baja presión.

Esa zona, llamada Zona de Convergencia Intertropical, afecta dónde se forman las tormentas en el Atlántico y hacia dónde se dirigen.

También vieron que en los períodos más cálidos del planeta hubo más ciclones. O sea, el calentamiento global podría empeorar todo.

En los últimos 20 años ya pasaron nueve ciclones por esa zona. Es una frecuencia que no cuadra con lo que se considera normal.

Según el estudio, podrían pasar hasta 45 ciclones por esa región en este siglo. Eso sería mucho más de lo que se ha visto en miles de años.