El día lunes 6 de febrero se produjo un terremoto extremadamente grande en el sureste de Türkiye (anteriormente llamada Turquía), cerca de la frontera con Siria. Los datos de los sismómetros que miden la sacudida del suelo causada por las ondas sísmicas sugieren que este evento fue de una magnitud de 7,8 sobre 10 en la escala de magnitud de momento.
La sacudida causada por la energía que viaja hacia afuera desde la fuente o el epicentro ha tenido terribles consecuencias para las personas de los alrededores. Muchos edificios se han derrumbado, al menos 2.000 personas han muerto en los dos países y hay informes de daños en los gasoductos que han provocado incendios.
¿Por qué ocurrió ahí?
Esta área de Türkiye es propensa a los terremotos ya que se encuentra en la intersección de tres placas tectónicas: Anatolia, Arábiga y África. Arábiga se mueve hacia el norte (Europa), haciendo que la placa de Anatolia (sobre la que se asienta Türkiye) sea empujada hacia el oeste.
El movimiento de las placas tectónicas aumenta la presión sobre las zonas de falla en sus límites. Es la liberación repentina de esta presión lo que provoca terremotos y temblores.
Es probable que este último terremoto haya ocurrido en una de las principales fallas que marcan los límites entre las placas de Anatolia y Arábiga: la falla de Anatolia Oriental o la falla transformante del Mar Muerto.
Ambas son «fallas de rumbo y deslizamiento», por lo que se adaptan a algún movimiento de las placas que se mueven una al lado de la otra.

Fue el «más grande”
Esta área tiene muchos terremotos todos los años causados por el movimiento continuo de las placas tectónicas. No obstante, el terremoto del lunes fue particularmente grande y devastador, al haberse liberado tanta energía.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) afirma que solo han ocurrido tres terremotos de magnitud superior a 6 en un radio de 250 kilómetros de esta ubicación desde 1970.
Con una magnitud de 7,8 este evento ha sido significativamente el más grande experimentado en la región. El anterior puesto era de magnitud 7,4.
Los sismólogos modernos usan la escala de magnitud de momento, que representa la cantidad de energía liberada por un terremoto. La escala de Richter está desactualizada, aunque a veces se cita incorrectamente en las noticias.
La escala de magnitud de momento no es lineal: cada paso hacia arriba representa 32 veces más energía liberada. En ese sentido, un terremoto de magnitud 7,8 en realidad libera alrededor de 6.000 veces más energía que los terremotos de magnitud 5 más moderados que suelen ocurrir en la región.
Tendemos a pensar que la energía de los terremotos proviene de un solo lugar o epicentro. Sin embargo, en realidad son causados por el movimiento a lo largo de un área de falla. Mientras más grande sea el terremoto, mayor será el área de falla que se habrá movido.
Para algo tan grande como esta magnitud 7,8, es probable que haya habido movimiento en un área de aproximadamente 190 kilómetros de largo y 25 kilómetros de ancho. Eso explica por qué se sintió en un área muy extensa.
Se estima que 610.000 personas en los alrededores sintieron temblores de severos a violentos (suficientes para causar daños materiales significativos) hasta unos 80 kilómetros al noreste a lo largo del límite de la placa tectónica.
Ligeros temblores fueron percibidos en lugares lejanos. Principalmente en la capital turca de Estambul (alrededor de 815 kilómetros), Bagdad en Irak (800 kilómetros) y El Cairo en Egipto (950 kilómetros).
Las réplicas
Detrás de los grandes terremotos siempre están los temblores más pequeños conocidos como réplicas a medida que la corteza se reajusta a los cambios de tensión. Estos pueden continuar durante días o años después del evento inicial.
En las primeras 12 horas después del temblor inicial en el sureste de Türkiye ya había otros tres terremotos por encima de la magnitud 6,0. El primero fue de 6.7 y ocurrió solo 11 minutos después del primer sismo. Hasta el momento han ocurrido cientos de réplicas de menor magnitud.
En la mañana del día siguiente, se produjo otro terremoto de 7,5 más al norte en un sistema de fallas diferente pero adyacente: la falla de Sürgü. Técnicamente, fue tan poderoso que los especialistas lo consideraron como un evento separado por derecho propio. Aunque quizá lo provocó el primer terremoto, este generará su propia serie de réplicas.
Si bien las réplicas suelen ser significativamente más pequeñas que el terremoto principal, pueden tener consecuencias bastante devastadoras. Entre ellas está dañar aún más la infraestructura afectada por el primer terremoto y obstaculizar los esfuerzos de rescate.
A medida que las personas en la región continúan sintiendo las consecuencias de este gran terremoto, solo podemos esperar que la ayuda internacional llegue a Türkiye y Siria lo antes posible para contribuir a los esfuerzos de rescate, en medio de las réplicas en curso.
Artículo escrito por Jenny Jenkins, Profesora Asistente del Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Durham. Publicado originalmente en The Conversation bajo licencia Creative Commons.