Crean vacuna universal que bloquea virus, bacterias y alergias con un aerosol nasal

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Crean vacuna universal que bloquea virus, bacterias y alergias con un aerosol nasal

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Las vacunas han salvado millones de vidas, pero tienen una limitación clara: casi siempre están diseñadas para un blanco muy específico. Funcionan muy bien, sí, pero no suelen servir contra amenazas distintas.

Por eso llamó tanto la atención un nuevo experimento hecho por científicos de varias instituciones de Estados Unidos. Según sus resultados, lograron una vacuna nasal con un alcance mucho más amplio.

El trabajo, publicado en la revista Science, describe una vacuna llamada GLA-3M-052-LS+OVA. En ratones, no solo protegió frente a varios virus, sino también frente a bacterias e incluso alergias.

Eso ya suena raro, porque normalmente una vacuna prepara al cuerpo contra un patógeno concreto. Le enseña al sistema inmune una especie de “foto” del enemigo para reconocerlo después.

Ese tipo de defensa pertenece a la llamada inmunidad adaptativa, que es muy precisa y puede durar bastante. El problema es que justamente por ser tan precisa, también es limitada.

Si el virus cambia mucho, o si aparece otro microbio completamente distinto, esa preparación puede no servir. Por eso la vacuna de la gripe se actualiza cada año.

Lo que hace diferente a esta propuesta es que no apunta tanto al invasor, sino a la forma en que responde el cuerpo. Busca conectar mejor dos sistemas defensivos distintos.

Uno es la inmunidad adaptativa, la más especializada. El otro es la inmunidad innata, que actúa primero y responde rápido ante amenazas desconocidas, aunque normalmente dura poco tiempo.

La inmunidad innata es como un guardia que reacciona antes de saber exactamente quién entra. Es útil al comienzo, pero suele apagarse en pocos días cuando llega la respuesta especializada.

En estudios previos, los investigadores ya habían visto algo curioso con una vacuna contra la tuberculosis. Descubrieron que ciertas células T podían mantener activa esa defensa temprana durante meses.

Ahora intentaron imitar artificialmente esas señales. La idea fue prolongar el estado de alerta de la inmunidad innata sin reemplazar la adaptativa, sino haciendo que ambas trabajen juntas mejor.

En los experimentos, tres dosis en aerosol nasal protegieron a los ratones durante tres meses frente al SARS-CoV-2 y otros coronavirus. Además, redujeron 700 veces la carga viral en pulmones.

También aceleraron la respuesta del organismo. En lugar de tardar hasta dos semanas en montar una defensa adaptativa fuerte contra el coronavirus, algunos animales vacunados reaccionaron en apenas tres días.

Luego vinieron pruebas todavía más llamativas. La vacuna también protegió a los ratones contra bacterias como Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii, dos microbios frecuentes en hospitales y cada vez más resistentes.

Pero lo más sorprendente fue otro efecto: también redujo respuestas asmáticas. Cuando los animales vacunados fueron expuestos a ácaros del polvo, produjeron menos moco y menos inflamación.

Eso significa que, al menos en ratones, esta estrategia no solo ayudó contra infecciones virales y bacterianas, sino también contra ciertos desencadenantes alérgicos que afectan el sistema respiratorio.

La promesa es enorme: imaginar un spray nasal estacional que ayude frente a COVID-19, gripe, virus respiratorio sincitial, resfriados, neumonía bacteriana y algunos alérgenos suena casi futurista.

Pero todavía hay que bajar la emoción un poco. Todo esto se vio en ratones, no en humanos, y ese salto en biomedicina siempre es grande.

La gran pregunta ahora es si funcionará con la misma eficacia y seguridad en personas. Mantener al sistema inmune en alerta podría ayudar, pero también podría causar efectos no deseados.

Los siguientes pasos serán ensayos en humanos. Si los resultados acompañan, los investigadores creen que una vacuna de este tipo podría tardar entre cinco y siete años en llegar.