Durante mucho tiempo se creyó que nacíamos con un número fijo de neuronas y que, a partir de ahí, el cerebro solo podía perderlas. Pero esa idea lleva años siendo puesta en duda.
Ahora, un estudio publicado en Nature vuelve a darle fuerza a una posibilidad fascinante: que el cerebro humano siga produciendo nuevas neuronas incluso en la adultez, y que eso ayude a explicar por qué algunas personas envejecen mejor que otras.
El trabajo se centró en los llamados superagers, personas mayores que conservan una memoria extraordinaria para su edad. No solo envejecen bien: en algunas pruebas cognitivas rinden casi como personas mucho más jóvenes.
Los investigadores analizaron 38 cerebros humanos donados a la ciencia. Querían buscar señales de neurogénesis en el hipocampo, una región cerebral clave para formar recuerdos y aprender cosas nuevas.
La neurogénesis es el proceso por el cual nacen nuevas neuronas. En animales se ha observado con claridad, pero en humanos el tema sigue siendo debatido desde hace años.
En 1998, un estudio muy citado sugirió que los adultos sí seguían generando neuronas. Después aparecieron trabajos que apoyaban esa idea, pero en 2018 otro grupo afirmó que ese proceso casi se detiene en la adolescencia.
Desde entonces, la discusión no ha parado. Y no es una pelea menor, porque entender si el cerebro adulto puede renovarse cambia mucho la forma en que pensamos la memoria, el envejecimiento y enfermedades como el Alzheimer.
Para intentar aclarar el panorama, el equipo estudió tejido del hipocampo de varios grupos. Había adultos jóvenes sanos, adultos mayores sanos, superagers, personas con signos tempranos de Alzheimer y personas con Alzheimer diagnosticado.
Primero usaron los cerebros jóvenes para identificar mejor las rutas de neurogénesis en el cerebro adulto. Después analizaron más de 355 mil núcleos celulares aislados del hipocampo.
Buscaban tres etapas del desarrollo celular. Células madre, que pueden convertirse en neuronas; neuroblastos, que ya están encaminados hacia eso; y neuronas inmaduras, casi listas para funcionar.
Lo que encontraron llamó bastante la atención. Los superagers tenían aproximadamente el doble de neurogénesis que otros adultos mayores sanos. En otras palabras, sus cerebros parecían seguir produciendo más neuronas jóvenes.
Eso podría ayudar a explicar por qué mantienen una memoria tan buena con la edad. No sería solo cuestión de “tener suerte” o de haber nacido con un cerebro especial.
Según el estudio, algo en esos cerebros permite conservar mejor la plasticidad, que es la capacidad del sistema nervioso para adaptarse, reorganizarse y seguir aprendiendo incluso con los años.
La parte más reveladora apareció al comparar esos datos con los de las personas que ya mostraban señales de Alzheimer o que tenían la enfermedad diagnosticada.
En el grupo con cambios tempranos compatibles con Alzheimer, ya aparecían pistas moleculares de que el sistema que favorece el crecimiento de nuevas neuronas estaba empezando a fallar.
En quienes ya tenían Alzheimer, la caída era mucho más clara. Había una reducción marcada de neuronas inmaduras, como si el cerebro hubiera perdido parte de su capacidad de renovación.
Además, el análisis genético mostró que las células de los superagers tenían mayor actividad en genes relacionados con conexiones sinápticas más fuertes, mayor plasticidad y mejor soporte para la supervivencia neuronal.
Todo eso apunta a una idea interesante: los superagers no solo envejecen más lento, sino que sus cerebros parecen resistir mejor el desgaste gracias a una biología más activa y flexible.
Esto no significa que ya exista una receta para evitar el deterioro cognitivo. Pero sí sugiere que el cerebro envejecido no está condenado de forma automática a empeorar.
La esperanza ahora es entender qué factores ayudan a mantener esa neurogénesis. Podrían influir genes, estilo de vida, ambiente o una combinación de todo eso, y ahí es donde vendrán los siguientes avances.





