Los humanos también podríamos llegar a ser venenosos, sugiere estudio

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Los humanos también podríamos llegar a ser venenosos, sugiere estudio

Los venenos son bastante comunes en la naturaleza / Pixabay

Es muy poco probable que los seres humanos alguna vez podamos llegar a ser venenosos. Aun así, una investigación publicada en PNAS reveló que tenemos los componentes para producir veneno. De hecho, todos los reptiles y mamíferos los tienen.

Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa encontraron un grupo de genes flexibles, particularmente asociados con las glándulas salivales en humanos. Según el equipo, éstos explicarían cómo el veneno ha evolucionado independientemente de los ancestros no venenosos más de 100 veces en el reino animal.

Venenosos

El veneno oral es común en el reino animal, presente en criaturas como arañas, serpientes y loris lentos (la única especie venenosa conocida de primates). Los biólogos sabían que las glándulas del veneno oral son glándulas salivales modificadas, pero ahora se revela la mecánica molecular detrás del cambio.

El veneno es el máximo ejemplo de la flexibilidad de la naturaleza. Muchas de sus toxinas son comunes en animales muy diferentes; algunos componentes del veneno de ciempiés, en particular, también se ubican en el de serpiente.

El nuevo estudio no se centra en las toxinas en sí mismas, ya que evolucionan rápidamente y son una mezcla compleja de compuestos. Se centra más bien en los genes “domésticos”, los cuales están asociados con el veneno pero no son responsables de crear las toxinas en sí. Estos genes reguladores forman la base de todo el sistema del veneno.

Los investigadores comenzaron con el genoma del habu de Taiwán (Trimeresurus mucrosquamatus), una víbora de pozo marrón. Esta es una especie muy bien estudiada, en parte porque es una especie invasora en Okinawa.

Genes

El equipo encontró un grupo de genes comunes en múltiples tejidos corporales de todos los amniotas. Estos animales fertilizan sus huevos internamente o ponen huevos en la tierra; incluyen reptiles, aves y algunos mamíferos.

Muchos de dichos genes permanecen involucrados en proteínas plegables, lo cual tiene sentido, pues los animales venenosos deben fabricar una gran cantidad de toxinas, las cuales están hechas de proteínas.

Los mismos tipos de genes reguladores de mantenimiento se encuentran en abundancia en la glándula salival humana, la cual también produce una gran cantidad de proteínas. Esta base genética es la que permite la amplia gama de venenos evolucionados de forma independiente en todo el reino animal.

En resumen, cada mamífero o reptil tiene el andamiaje genético sobre el cual se construye un sistema de veneno oral. Los humanos de igual forma producimos una proteína clave usada en muchos sistemas de veneno.

¿Humanos venenosos?

Las calicreínas (proteínas que digieren otras proteínas y se secretan en la saliva) asimismo son una parte clave de muchos venenos. Eso porque son proteínas muy estables y no dejan de funcionar simplemente cuando se someten a una mutación.

Por lo tanto, es fácil obtener mutaciones beneficiosas de las calicreínas que hacen al veneno más doloroso y mortal. De acuerdo con el estudio, un efecto de las calicreínas es una caída abrupta de la presión arterial.

De hecho, la calicreína es el tipo de componente más secretado en los venenos en todo el reino animal. Por tanto, son un punto de partida natural para hipotetizar si podríamos ser venenosos.

No obstante, las chances son poco probables ya que este cambio depende mucho de las condiciones en las que sigamos evolucionando. Muchas especies desarrollaron toxinas como estrategias de defensa o ataque. Nosotros, afortunadamente contamos inteligencia para hacer herramientas y estructuras sociales.

Finalmente, el veneno es costoso: construir y plegar todas esas proteínas requiere energía. Por tal motivo, se pierde fácilmente cuando no se usa. Y aunque las cosas están muy duras para los humanos en la actualidad, es poco probable que continúen el tiempo suficiente para que mutemos así. ¿Verdad?

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