Un cráneo antiguo, muy dañado por el paso del tiempo, podría cambiar lo que sabíamos sobre la historia de los humanos modernos.
Un equipo de investigadores de China y Reino Unido usó escaneos 3D y reconstrucción digital para analizar el fósil. Así descubrieron dónde encaja en la familia de los homínidos.
El cráneo no pertenece a un ancestro directo del Homo sapiens, sino a un pariente cercano. Sin embargo, su antigüedad obliga a adelantar la línea de tiempo de nuestra especie.
Este fósil corresponde a dos restos conocidos como Yunxian 1 y Yunxian 2, hallados en China a finales de los años ochenta. Se calcula que tienen un millón de años.
El hecho de que existan todavía es casi un milagro. Muy pocos fósiles humanos de esa edad han sobrevivido en el registro arqueológico, y estos estaban bastante deformados.
Esa deformación complicó su clasificación durante décadas. Los científicos los llamaron “Hombre de Yunxian”, en honor al distrito donde fueron encontrados.
Con los avances tecnológicos, ya no es necesario dañar un fósil para estudiarlo. Ahora se pueden hacer escaneos digitales de alta resolución y reconstrucciones virtuales precisas.
Los investigadores eligieron el cráneo Yunxian 2 porque estaba menos deformado. Lo reconstruyeron digitalmente y lograron analizar con detalle sus rasgos anatómicos.
El resultado fue sorprendente: el cráneo mezcla características primitivas con otras más modernas. Un verdadero puente entre distintas especies humanas.
Por un lado, tiene una frente plana, un cráneo largo y bajo, y arcos superciliares gruesos, rasgos típicos del Homo erectus, una especie más antigua.
Por otro lado, su caja craneal es más grande que la de Homo erectus, su rostro más plano y carece de la parte trasera angulada de esos homínidos.
Esa combinación sugiere que el “Hombre de Yunxian” fue un eslabón entre Homo erectus y especies más recientes. Los científicos creen que pertenece al grupo Homo longi.
El Homo longi es considerado una rama hermana del Homo sapiens y se asocia con los Denisovanos, parientes cercanos que también habitaron Asia.
El detalle clave está en la antigüedad. Según el estudio, Homo sapiens, Neandertales y Homo longi se separaron mucho antes de lo pensado.
Antes se creía que la división entre humanos modernos y Neandertales ocurrió hace entre 500 mil y 700 mil años.
Los nuevos cálculos muestran otra historia: las divisiones comenzaron hace 1.38 millones de años, con los Neandertales separándose primero.
Después, hace unos 1.32 millones de años, se dividieron Homo longi y Homo sapiens. Cada grupo desarrolló rasgos propios tiempo después.
Esto significa que el origen de Homo sapiens puede rastrearse hasta hace más de un millón de años, el doble de lo que se estimaba antes.
Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, lo explicó claro: “Esto cambia todo. Muestra que ya existían grupos humanos distintos hace un millón de años”.
Los hallazgos podrían aclarar el llamado “muddle in the middle”, una etapa confusa de fósiles difíciles de clasificar que datan de esa época.
El estudio fue publicado en la revista científica Science.





