Mucha gente no lo sabe, pero uno de los virus más comunes del mundo podría estar detrás de casi todos los casos de lupus.
Un grupo de científicos de Stanford encontró que el virus Epstein Barr, conocido por causar mononucleosis, podría ser el detonante principal de esta enfermedad.
Este virus suele pasar desapercibido, porque casi todos lo tenemos y no causa mayores problemas.
Pero según los investigadores, en las personas con lupus ocurre algo diferente dentro de las células del sistema inmunitario.
El equipo descubrió que el virus puede infectar directamente ciertas células llamadas células B y cambiar su comportamiento desde adentro.
Ese cambio empuja a las células B a activar genes inflamatorios que no deberían encenderse sin una buena razón.
William Robinson, uno de los líderes del estudio, dijo que este resultado es lo más importante que ha producido su laboratorio.
Según él, esta explicación podría aplicar a todos los casos de lupus conocidos hasta ahora.
En personas sanas, solo una pequeña fracción de las células B está infectada por el virus.
Pero en quienes tienen lupus, esa proporción se dispara de forma alarmante.
Los investigadores encontraron que una de cada cuatrocientas células B está infectada, lo que es unas veinticinco veces más que en individuos sanos.
Ese aumento masivo activa un sistema que empuja a las células B a volverse inflamatorias.
El equipo, dirigido por Shady Younis, dice que esto podría impulsar las respuestas autoinmunes que dañan el cuerpo.
El hallazgo es importante porque el lupus siempre ha sido un misterio difícil de explicar y de predecir.
La enfermedad hace que el sistema inmunitario ataque tejidos sanos, lo que provoca inflamación generalizada y síntomas muy variables.
Se conocen casos desde hace más de mil años, pero su causa exacta seguía siendo un enigma.
Durante mucho tiempo se sospechó que varios factores podían influir, como la genética, las hormonas o algunas infecciones.
Ahora, este estudio sugiere que podría haber un factor común que unifique todo: un virus muy extendido.
El problema es que medir la actividad del Epstein Barr es complicado porque el virus se esconde dentro de las células.
Para resolverlo, los científicos desarrollaron una técnica de secuenciación que detecta con precisión qué células B están infectadas.
Gracias a este método, confirmaron que las personas con lupus tienen muchas más células B infectadas, sobre todo las células B de memoria.
Estas células son importantes porque responden rápido a cualquier amenaza y pueden volverse muy activas.
En un cuerpo sano, solo una parte de esas células es autoreactiva.
Pero cuando el virus infecta células latentes, las obliga a volver a un estado inflamatorio que alimenta la enfermedad.
Los autores creen que esto explica por qué solo una minoría de personas infectadas desarrolla lupus.
Sus resultados encajan con nuevas terapias que eliminan células B defectuosas y han mostrado mejoras profundas en pacientes.
Varios expertos externos calificaron el trabajo como impresionante y destacaron la calidad del enfoque.
Además, los hallazgos podrían ayudar a entender otras enfermedades autoinmunes vinculadas al mismo virus.
El estudio completo se publicó en Science Translational Medicine.





