China está construyendo una nave nodriza para drones supersónicos 

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China está construyendo una nave nodriza para drones supersónicos 

Avion portadrones chino Jiu Tian. / AI

China anda trabajando en algo que parece sacado de una película de Marvel: un portadrones hipersónico. Básicamente, un avión nodriza que vuela rapidísimo y suelta enjambres de drones de combate.

El diseño no es totalmente nuevo. Se inspira en un ala oblicua, una idea que nació en la Alemania nazi, pasó por NASA y fue abandonada en los 80.

¿La clave? El ala gira según la velocidad. A bajas, se coloca recta para levantar vuelo. A medida que acelera, rota y reduce la resistencia del aire.

China ya probó un portadrones más lento, el Jiu Tian, capaz de lanzar cientos de drones. Pero este nuevo prototipo apunta a velocidades Mach 5, casi intocable. 

El vuelo hipersónico 

Para los expertos, la gracia del vuelo hipersónico es que no sigue trayectorias predecibles como un misil balístico. Eso vuelve casi imposible detenerlos con defensas aéreas actuales.

Imagina el escenario: el avión cruza defensas enemigas, suelta los drones y estos atacan radares, centros de mando o comunicaciones en los primeros minutos de un conflicto.

Estados Unidos no es ajeno a estos inventos. Ellos mismos probaron alas oblicuas y motores hipersónicos, pero abandonaron proyectos por falta de plata o por limitaciones tecnológicas.

China, en cambio, mete miles de millones en laboratorios, universidades y empresas privadas. Su objetivo es claro: tener el ejército más avanzado del mundo para 2049.

Ya le han tomado la delantera a Estados Unidos en varias áreas. Desde cazas de sexta generación hasta armas hipersónicas que el Pentágono ni siquiera tiene en su arsenal.

Un ejemplo: su vehículo orbital hipersónico que lanza misiles desde baja órbita. Cuando se probó, un general estadounidense dijo que “desafiaba las leyes de la física”.

Para ponerlo en perspectiva, el exjefe del Estado Mayor de EE.UU. lo comparó con el “momento Sputnik”, aquel shock de 1957 cuando la URSS lanzó el primer satélite

Detalles  

El nuevo proyecto chino revivió la idea del ala oblicua. Ahora, con simulaciones por computadora, inteligencia artificial y nuevos materiales, aseguran que lo imposible ya no lo es.

El avión nodriza operaría casi en el borde del espacio, a unos 30 kilómetros de altura. Podría cargar hasta dos toneladas de drones listos para atacar.

Cada dron sería autónomo y se lanzaría directamente sobre objetivos estratégicos, todo mientras el portador regresa a casa sin necesidad de piloto humano.

El problema técnico más difícil es el eje que sostiene el ala. Tiene que soportar calor extremo, vibraciones brutales y cambios de presión que antes eran incontrolables.

Para eso, los ingenieros chinos planean usar sensores en tiempo real, sistemas de bloqueo automático y materiales inteligentes que resistan temperaturas altísimas.

No es la primera vez que Pekín revive ideas muertas. También lo hicieron con cañones electromagnéticos y motores experimentales que Estados Unidos tiró al tacho décadas atrás.

Si logran que el ala oblicua funcione a Mach 5, no sería un capricho histórico. Sería un arma estratégica que superaría cualquier defensa actual.