Los mamíferos han evolucionado en comedores de hormigas al menos 12 veces desde los dinosaurios

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Los mamíferos han evolucionado en comedores de hormigas al menos 12 veces desde los dinosaurios

El equidna de pico corto (Tachyglossus aculeatus) es un mirmecófago obligado. (Photo By patrickkavanagh Flickr)

¿Sabías que comer hormigas puede ser una gran estrategia evolutiva? Un nuevo estudio publicado en la revista Evolution muestra que al menos 12 veces en la historia, distintos mamíferos decidieron alimentarse exclusivamente de hormigas.

Sí, 12 veces. Y lo curioso no es solo que coman hormigas, sino que todos desarrollaron adaptaciones físicas similares, a pesar de no estar emparentados. Eso se llama evolución convergente.

Thomas Vida, biólogo de la Universidad de Bonn, lo explica: muchos mamíferos evolucionaron de forma parecida para explotar el mismo recurso, las hormigas, que hoy son una fuerza ecológica brutal.

Y es que hay muchas hormigas. Un estudio reciente estima que existen unos 20 cuatrillones de ellas. Juntas pesan más que todos los mamíferos y aves salvajes del planeta. Así de locas están las cifras.

Pero esto no siempre fue así. Justo después de la extinción de los dinosaurios, las hormigas eran escasas. Recién hace unos 23 millones de años, en el Mioceno, explotaron en número.

Muchos animales comen insectos, pero especializarse solo en hormigas, una dieta llamada mirmecofagia obligada, es raro. Aunque no tanto como se pensaba.

Phillip Barden, entomólogo del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey, dice que las hormigas han moldeado la evolución de muchas plantas e insectos. Y ahora sabemos que también de mamíferos.

Para comprobarlo, Barden, Vida y Zachary Calamari de la Universidad de la Ciudad de Nueva York revisaron más de 600 estudios. Así armaron una base de datos con las dietas de 4 099 especies de mamíferos.

Clasificaron a los animales en insectívoros, carnívoros, omnívoros, herbívoros y mirmecófagos obligados. Luego, los ubicaron en un árbol evolutivo para ver cuándo aparecieron estas dietas.

Y lo que encontraron fue sorprendente. La mirmecofagia surgió de forma independiente al menos 12 veces, en mamíferos placentarios, marsupiales y monotremas. Incluso hay 2 casos más posibles aún sin confirmar.

¿Ejemplos? Osos hormigueros, pangolines, equidnas, numbats y oricteropos. Todos muy distintos, pero con rasgos parecidos: cráneos y lenguas alargadas, dientes reducidos y patas fuertes para romper nidos.

También tienen metabolismos lentos y enzimas especiales para digerir quitina, el material que recubre a los insectos. Comer hormigas no es fácil, pero estos bichos lo lograron.

Barden dice que esto recuerda a los múltiples casos en que distintas especies evolucionaron con forma de cangrejo. Pero con las hormigas hay aún más convergencia.

Incluso existen más de 10 000 especies de artrópodos que imitan a hormigas o termitas, ya sea en forma, comportamiento o señales químicas. Todo para evitar ser comidos o infiltrarse en sus colonias.

Este trabajo ofrece una base para futuras investigaciones sobre cómo se especializan los animales en su dieta. También podría aplicarse a aves, reptiles o anfibios insectívoros.

Según Barden, la historia de la vida está llena de cruces inesperados. Y aunque hormigas y mamíferos se separaron hace más de 500 millones de años, sus caminos volvieron a encontrarse.

¿La lección? Hasta el animal más raro puede depender de algo tan pequeño como una hormiga. Y perder una especie podría tener consecuencias que ni imaginamos.