El calentamiento global no solo sigue avanzando. Ahora, según un análisis publicado en Geophysical Research Letters y liderado por Stefan Rahmstorf, de la Universidad de Potsdam, la Tierra se estaría calentando casi el doble de rápido que antes.
Antes de 2013 o 2014, la temperatura global subía alrededor de 0,18 grados Celsius por década. Desde entonces, el ritmo habría saltado a unos 0,36 grados por década.
Eso cambia bastante el panorama. Si esta aceleración se mantiene, el planeta podría rebasar el objetivo de 1,5 grados del Acuerdo de París mucho antes de lo esperado.
Y ese detalle importa muchísimo. Cada décima de grado extra empeora los eventos extremos, aumenta el daño a los ecosistemas y acerca puntos de no retorno que luego serían muy difíciles de frenar.
La discusión sobre si el calentamiento se estaba acelerando llevaba tiempo sobre la mesa. Sobre todo después de varios años seguidos rompiendo récords globales de temperatura.
El problema era separar qué parte venía del cambio climático y qué parte de variaciones naturales del clima, como El Niño, que elevó todavía más las temperaturas recientes.
Según este nuevo trabajo, la aceleración sí sería real y atribuible al cambio climático con un nivel de confianza estadística del 98 por ciento.
Para llegar a esa conclusión, el equipo revisó cinco bases distintas de temperatura global. Algunas incluso sugieren que el calentamiento podría estar yendo todavía más rápido.
Uno de esos conjuntos de datos, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, indica que el promedio de veinte años podría alcanzar 1,5 grados este mismo año.
Eso no significa que un día aislado muy caluroso baste para declarar superado ese umbral. Se habla de una tendencia sostenida, no de un pico momentáneo.
Aun así, la señal es preocupante. Los arrecifes de coral de aguas cálidas ya están empezando a colapsar, y otros sistemas podrían acercarse a cambios irreversibles.
Entre esos riesgos están el deshielo irreversible de Groenlandia y parte de la Antártida occidental, además del deterioro masivo de la selva amazónica.
Muchos científicos creen que una de las razones de esta aceleración fue la reducción del dióxido de azufre en las emisiones marítimas desde 2020.
Ese contaminante hace daño a la salud humana, pero también formaba aerosoles que reflejaban parte de la luz solar y enfriaban un poco el planeta.
Al reducir esa especie de neblina artificial, más luz solar llegó a la superficie y el calentamiento quedó menos enmascarado. O sea, apareció más claramente.
Eso no significa que haya sido un error limpiar esa contaminación. Significa que durante años parte del calentamiento estuvo parcialmente tapado por esos aerosoles.
Rahmstorf cree que en la próxima década el ritmo podría volver a bajar algo, porque nuevas reducciones de aerosoles probablemente no serán tan bruscas como las del transporte marítimo.
El equipo también intentó quitar de los cálculos otros factores temporales, como erupciones volcánicas y ciclos de mayor actividad solar asociados a manchas solares.
Aun corrigiendo esos efectos, las curvas seguían mostrando aceleración. Eso sí, no todos están convencidos de que se haya eliminado por completo la influencia de El Niño.
Algunos expertos creen que la magnitud exacta todavía podría estar un poco sobreestimada. Pero incluso con esa cautela, la idea central sigue siendo inquietante: el calentamiento se está acelerando.





