La mortal tenia que se está propagando por Estados Unidos ha llegado al noroeste del Pacífico

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La mortal tenia que se está propagando por Estados Unidos ha llegado al noroeste del Pacífico

Un parásito peligroso acaba de aparecer en una zona donde no se lo esperaba: el noroeste del Pacífico, en Estados Unidos.

Se llama Echinococcus multilocularis, es una tenia diminuta, y suele infectar coyotes, zorros y otros animales parecidos a los perros.

El estudio “Detection of Echinococcus multilocularis in coyotes in Washington State, USA highlights need for increased wildlife surveillance” fue publicado en PLOS Neglected Tropical Diseases.

Durante décadas, este parásito preocupó en partes de Europa y Asia, pero era extremadamente raro en Norteamérica, sobre todo en humanos.

Eso empezó a cambiar hace unos 15 años, cuando aparecieron infecciones en personas y perros en Canadá y el Medio Oeste estadounidense.

Ahora, investigadores de la Universidad de Washington confirmaron por primera vez el parásito en un animal silvestre de la costa oeste estadounidense.

El equipo analizó 100 coyotes de la zona de Puget Sound, en Washington, y encontró el parásito en 37 de ellos.

Eso significa que más de un tercio de los coyotes estudiados lo tenía, una cifra que sorprendió bastante a los científicos.

El problema es que este parásito no siempre causa síntomas en los animales que lo cargan en el intestino durante bastante tiempo.

Los coyotes pueden andar aparentemente normales, pero expulsan huevos microscópicos del parásito a través de sus heces, sin que nadie lo note.

Luego, los roedores pueden infectarse al comer algo contaminado. En ellos, el parásito viaja al hígado y forma quistes peligrosos.

Cuando un coyote come un roedor infectado, el ciclo vuelve a empezar. Así el parásito se mantiene circulando en la naturaleza.

Los humanos y los perros domésticos no son sus huéspedes ideales, pero pueden infectarse accidentalmente al tragar esos huevos microscópicos.

Eso puede ocurrir por contacto con heces contaminadas, comida sucia o superficies donde estuvieron coyotes o perros infectados recientemente cerca.

En personas, la infección puede causar equinococosis alveolar, una enfermedad lenta que forma quistes parecidos a tumores, sobre todo en el hígado.

Lo complicado es que los síntomas pueden tardar entre cinco y quince años en aparecer, lo que dificulta mucho detectarla temprano.

Sin tratamiento, esta enfermedad puede volverse grave e incluso mortal, aunque los casos humanos siguen siendo raros en esa región.

La Organización Mundial de la Salud considera esta enfermedad una de las principales enfermedades tropicales desatendidas y una infección alimentaria importante.

Para los perros, el riesgo aumenta si cazan roedores, comen animales muertos o husmean restos contaminados en parques y zonas verdes.

Por eso los investigadores recomiendan mantenerlos vigilados, evitar que cacen roedores y llevarlos al veterinario para controles antiparasitarios regulares.

Hasta ahora no se han reportado casos humanos en la costa oeste, y los casos en perros siguen siendo pocos todavía.

Aun así, el hallazgo importa porque muestra que el parásito ya está instalado en coyotes locales y podría seguir expandiéndose.

Las pruebas genéticas indican que esta nueva presencia está relacionada con una cepa más infecciosa, probablemente de origen europeo.

La idea no es entrar en pánico, sino entender el riesgo: limpiar bien, cuidar a las mascotas y tomar en serio la vigilancia.