Las crías de T. Rex eran más pequeñas que un gato y nacían por docenas

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Las crías de T. Rex eran más pequeñas que un gato y nacían por docenas

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Jurassic Park volvió a equivocarse con los tiranosaurios. Las crías de Tyrannosaurus rex no eran enormes ni servían necesariamente para atraer adultos furiosos realmente cercanos.

Un hallazgo excepcional permitió estudiar restos fósiles de tiranosaurios recién nacidos, algo extremadamente raro porque sus huesos pequeños suelen romperse, dispersarse o pasar desapercibidos fácilmente.

Los resultados, publicados en la revista Biology, muestran que una cría podía medir unos 75 centímetros y pesar apenas alrededor de 2,5 kilogramos aproximadamente.

Al nacer, incluso pudo pesar solo 1,7 kilogramos, más o menos como un gato doméstico pequeño, bastante menos de lo que se calculaba anteriormente habitualmente.

Durante años, los paleontólogos prestaron más atención a esqueletos grandes y completos, mientras muchos fragmentos diminutos quedaban guardados en museos sin estudiar cuidadosamente nunca.

Un equipo decidió revisar esos restos pequeños esperando encontrar dinosaurios adultos de especies reducidas, pero terminó identificando huesos pertenecientes a tiranosaurios muy jóvenes inesperadamente.

Una pieza resultó ser un metatarsiano, uno de los huesos del pie. Su superficie porosa indicaba que pertenecía a un animal todavía en crecimiento activo.

Esa porosidad aparece porque numerosos vasos sanguíneos alimentan el hueso mientras crece, permitiendo que las células formen y remodelen nuevo tejido rápidamente durante meses.

Al comparar la pieza con otros fósiles de la misma época, los investigadores concluyeron que correspondía al T. rex más pequeño encontrado hasta ahora científicamente.

Después revisaron dientes y otros huesos diminutos, y descubrieron que varios también pertenecían a crías de tiranosaurio, no a dinosaurios pequeños adultos desconocidos.

Sorprendentemente, estos recién nacidos ya mostraban rasgos parecidos a los adultos. Sus dientes eran gruesos, estaban desgastados y podían incluso morder huesos duros.

Los investigadores descartaron que pertenecieran a Nanotyrannus, otro tiranosaurio pequeño, y comprobaron que tampoco eran embriones que todavía permanecían dentro del huevo intacto.

El tamaño de las crías permitió calcular también cómo eran sus huevos. Resultaron relativamente pequeños para un animal adulto que podía alcanzar varias toneladas fácilmente.

Eso indica que una hembra probablemente ponía muchos huevos, posiblemente entre veinte y treinta por nidada, aunque nunca se ha encontrado un huevo indiscutible completo.

Esta cantidad cambia la idea tradicional de que los tiranosaurios criaban pocos descendientes y dedicaban enormes esfuerzos a proteger a cada uno individualmente durante años.

En la naturaleza, algunas especies producen numerosas crías y aceptan que muchas no sobrevivan, mientras otras tienen pocas y las cuidan intensamente durante años completos.

Los nuevos datos sugieren que el T. rex se acercaba más al primer modelo, aunque eso no significa que abandonara completamente a sus crías.

Quizá los adultos protegían el nido durante algún tiempo, pero perder una o dos crías probablemente no provocaba una reacción desesperada como muestran las películas.

Los tiranosaurios parecen ocupar una etapa intermedia entre reptiles como cocodrilos y tortugas, que producen muchas crías, y aves modernas con mayor cuidado parental.

Estos fósiles no solo revelan cómo comenzaba la vida del T. rex, también ayudan a entender cómo evolucionaron las distintas estrategias de crianza animal.