En el Parque Nacional Taï, en Costa de Marfil, los chimpancés no paran de hacer ruidos: gruñidos, chillidos, ladridos y jadeos. Pero no es solo bulla: se están comunicando.
Un estudio publicado en Science Advances reveló que estos chimpancés combinan sonidos como si fueran bloques de Lego para expresar ideas más complejas.
El equipo, liderado por Cédric Girard-Buttoz del CNRS en Lyon, grabó a 53 chimpancés adultos entre 2019 y 2020. Analizaron más de 4,300 sonidos distintos.
Descubrieron 16 combinaciones básicas de dos sonidos —los llamaron “bigramas”— como un jadeo seguido de un chillido, o un gruñido seguido de un ladrido.
La clave está en que los chimpancés no combinan estos sonidos de una sola forma. Usan al menos cuatro estrategias distintas, algo nunca antes visto fuera del lenguaje humano.
Por ejemplo, pueden juntar dos sonidos para crear un nuevo significado. También pueden modificar el sentido de un sonido con otro, como si usaran prefijos o sufijos.
El orden importa. “Hoo + gruñido” se asocia con descanso o comida. Pero si cambias el orden a “gruñido + hoo”, se relaciona más con moverse o reunirse con otros.
Esto es muy diferente a otros animales. En general, las especies no humanas usan una sola forma de combinar sonidos, y casi siempre es para advertir sobre peligros.
Pero los chimpancés usan combinaciones para todo: dormir, comer, viajar, incluso construir un nido lejos del suelo. No es solo alarma, es vida cotidiana.
Girard-Buttoz dice que probablemente estén comunicando más de una cosa a la vez. Como hacemos nosotros con las oraciones, combinan ideas en una sola expresión vocal.
Esto sugiere que los chimpancés tienen algo parecido a una gramática básica. No son solo sonidos al azar; hay reglas y estructura en lo que dicen.
Simon Townsend, de la Universidad de Zúrich, no participó en el estudio, pero lo llamó un avance tremendo. Dice que el sistema vocal de los chimpancés es más complejo de lo que se pensaba.
Townsend publicó en abril otro estudio en Science sobre los bonobos, primos cercanos de los chimpancés. Ellos también combinan sonidos, pero con menos variedad.
Girard-Buttoz cree que los bonobos podrían tener un sistema similar, aunque aún falta más investigación para confirmarlo.
Lo interesante es que estos “bloques” que usan los chimpancés podrían ser la base de un lenguaje más complejo. En los humanos, esa habilidad explotó, creando miles de combinaciones posibles.
Ahora, el equipo está investigando si los chimpancés pueden organizar sonidos como en una oración: sujeto, verbo, acción. Incluso quieren saber si usan secuencias más largas, de tres o cuatro sonidos.
En resumen, estos simios no solo hacen ruido: están diciendo cosas. Y cuanto más escuchamos, más nos damos cuenta de que el lenguaje humano quizá no es tan único como creíamos.





