Astrónomos anunciaron el hallazgo de un posible planeta rocoso similar a la Tierra, descrito en un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters.
El mundo candidato se llama HD-137010 b y se encuentra a menos de 150 años luz, una distancia relativamente cercana en términos astronómicos.
Según los datos disponibles, sería apenas más grande que la Tierra y tendría alrededor de 1,2 veces su masa total.
Su año también resulta sorprendentemente familiar, ya que completa una órbita alrededor de su estrella en unos 355 días.
Esa duración sugiere que podría ubicarse cerca de la llamada zona habitable, donde el agua líquida podría existir en la superficie.
Los cálculos indican una probabilidad del 51 por ciento de que el planeta esté justo dentro de ese rango favorable.
HD-137010 b orbita una estrella anaranjada tipo K, más pequeña y fría que el Sol, con aproximadamente el 70 por ciento de su tamaño y masa.
Estas estrellas consumen su combustible con mayor lentitud, por lo que viven muchísimo más tiempo que estrellas como el Sol.
De hecho, la vida útil estimada de esta estrella supera incluso la edad actual del Universo.
Eso convierte al sistema en un entorno interesante para estudiar planetas estables durante escalas de tiempo enormes.
Los investigadores destacan que es el primer candidato con tamaño y órbita similares a la Tierra detectado alrededor de una estrella lo bastante brillante.
Esa brillantez facilita futuras observaciones detalladas, necesarias para confirmar definitivamente que se trata de un planeta real.
Por ahora, los científicos consideran alta la probabilidad de que HD-137010 b sea un exoplaneta genuino.
La señal se detectó usando datos del telescopio espacial Kepler de la NASA, ya retirado, pionero en la búsqueda sistemática de exoplanetas.
Kepler utilizaba el método de tránsito, observando pequeñas caídas de brillo cuando un planeta pasa frente a su estrella.
Ese leve oscurecimiento permite estimar el tamaño del planeta y los detalles de su órbita.
En este caso, los astrónomos solo observaron un tránsito, lo que complica confirmar el hallazgo.
Para planetas con órbitas largas, como los similares a la Tierra, se necesitan años de observación para detectar múltiples tránsitos.
Aun así, el descubrimiento demuestra que incluso un solo tránsito puede revelar mundos templados y pequeños alrededor de estrellas parecidas al Sol.
Confirmarlo probablemente requerirá telescopios de nueva generación, como la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea.
Con los datos actuales, HD-137010 b recibiría menos de un tercio de la energía que la Tierra recibe del Sol.
Eso implicaría temperaturas extremadamente bajas, entre –68 y –85 grados Celsius, incluso más frías que las de Marte.
Aun así, los científicos no descartan que ciertas condiciones atmosféricas permitan la existencia de agua líquida.
Una atmósfera rica en dióxido de carbono podría retener calor suficiente para evitar que toda el agua se congele.
Sin embargo, si el CO₂ fuese similar al terrestre, el planeta podría quedar atrapado en un estado de “Tierra bola de nieve”.
En ese escenario, el hielo reflejaría gran parte de la luz estelar, enfriando aún más la superficie hasta unos –100 grados.
El sistema podría no estar solo, ya que otros sistemas muestran arquitecturas con múltiples planetas.
Podrían existir mundos adicionales más cerca o más lejos, incluso un planeta gigante similar a Júpiter.
Aunque parezca inhóspito, la Tierra pasó por varias etapas completamente congeladas a lo largo de su historia.
Eso recuerda que un planeta helado no descarta automáticamente la posibilidad de vida.





