Un posible compuesto fúngico anticancerígeno ha sido finalmente sintetizado después de 55 años

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Un posible compuesto fúngico anticancerígeno ha sido finalmente sintetizado después de 55 años

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Durante décadas, la ciencia miró con curiosidad a la verticilina A, un compuesto fúngico descubierto hace más de cincuenta años por su potencial anticancerígeno.

Ahora, un estudio publicado en el Journal of the American Chemical Society logró sintetizarla artificialmente, permitiendo analizarla a fondo y pensar en nuevos tratamientos contra el cáncer.

El logro es importante porque en la naturaleza la verticilina A aparece solo en cantidades mínimas dentro de un hongo microscópico muy difícil de aprovechar.

Extraerla directamente del hongo resulta poco práctico, así que producirla en laboratorio abre la puerta a estudiarla sin depender de recursos naturales escasos.

Hasta ahora, su estructura química compleja y su inestabilidad hacían casi imposible fabricarla, incluso para equipos expertos en síntesis de moléculas naturales complicadas.

Investigadores del MIT y de la Facultad de Medicina de Harvard lograron superar esos obstáculos ajustando estrategias químicas usadas antes en compuestos muy parecidos.

El químico Mohammad Movassaghi explicó que pequeñas diferencias estructurales pueden volver muchísimo más difícil una síntesis, algo que ahora entienden con mayor claridad.

Gracias a esta nueva técnica, el equipo no solo puede fabricar verticilina A cuando quiera, sino también crear variantes diseñadas para investigaciones más específicas.

La molécula tiene una forma peculiar, compuesta por dos mitades idénticas unidas, lo que se conoce como un dímero químico.

Aunque suene simple, lograr que ambas mitades encajen en la orientación tridimensional correcta es clave para que la verticilina A funcione.

Para conseguirlo, los científicos cambiaron el orden de los pasos químicos y protegieron enlaces frágiles para evitar que se rompieran durante el proceso.

El método final tuvo dieciséis pasos y permitió unir primero las mitades, dejando para después la activación de grupos químicos sensibles.

Según Movassaghi, el momento exacto de cada reacción fue decisivo, obligando al equipo a replantear por completo el orden de formación de enlaces.

Con la molécula ya sintetizada, los investigadores la probaron, junto a variantes, en células cultivadas de glioma difuso de línea media.

Este tipo de cáncer cerebral infantil es extremadamente agresivo, y compuestos similares a la verticilina A ya habían mostrado efectos prometedores anteriormente.

Las nuevas pruebas confirmaron que la versión sintética también elimina células tumorales y actúa sobre las proteínas específicas que los científicos esperaban.

Ahora, al poder producir este compuesto libremente, los investigadores pueden estudiar con detalle cómo interactúa con el cáncer y cómo modificarlo.

El equipo destaca que muchos medicamentos provienen de compuestos naturales, y que combinar química, biología y medicina es clave para evaluarlos.

Este avance no significa una cura inmediata, pero sí una base sólida para desarrollar tratamientos más precisos y entender mejor estas moléculas complejas.

Después de medio siglo de espera, la verticilina A deja de ser una rareza inaccesible y se convierte en una herramienta real para la investigación oncológica.

El trabajo también demuestra que la síntesis química moderna puede rescatar ideas antiguas y darles nueva vida científica y clínica.

Con estas herramientas, la investigación contra el cáncer avanza paso a paso, transformando compuestos olvidados en posibles aliados terapéuticos futuros para la medicina moderna.