¿Cómo empezó el universo realmente? ¿Qué procesos dieron forma a todo lo que conocemos hoy?
Un nuevo estudio publicado en Physical Review Research intenta responder a esas preguntas desde un ángulo distinto.
Un equipo de científicos de España e Italia creó un modelo que propone una alternativa a la teoría de la inflación cósmica, esa que dice que el universo se expandió rapidísimo justo después de nacer.
Esa teoría es popular, pero complicada. Requiere que muchas cosas se alineen perfectamente, y todavía genera mucho debate entre físicos.
Lo interesante del nuevo enfoque es que pone en el centro a las ondas gravitacionales, esas vibraciones en el espacio-tiempo que predijo Einstein hace más de un siglo.
Los investigadores usaron simulaciones por computadora para explorar qué pasaría si estas ondas, dentro de un modelo matemático llamado espacio de De Sitter, fueran responsables del nacimiento del universo.
Raúl Jiménez, uno de los autores del estudio y profesor en ICREA, en España, dice que lo emocionante de este modelo es su simplicidad y que se puede verificar.
“No estamos agregando elementos especulativos”, explicó. “Estamos mostrando que tal vez la gravedad y la mecánica cuántica bastan para explicar el origen de la estructura del cosmos”.
Las ondas gravitacionales no son nuevas. Se propusieron a fines del siglo XIX y ganaron relevancia en 1916 cuando Einstein las incluyó en su teoría de la relatividad general.
Son como pequeñas olas en el tejido del espacio-tiempo, causadas por eventos enormes como colisiones de agujeros negros o explosiones de supernovas.
Pero detectarlas es difícil. No fue hasta 2015 que el observatorio LIGO logró captar una por primera vez, usando instrumentos ultra sensibles en EE. UU.
A pesar de muchos avances, el origen del universo sigue siendo un gran misterio. Sabemos que hubo un Big Bang, pero no qué lo causó… ni qué pasó justo antes.
Eso hace que cualquier modelo nuevo, como el de este estudio, sea tan importante. Puede ofrecer otra pieza del rompecabezas cósmico.
Además, este enfoque tiene algo especial: no depende de suposiciones imposibles de comprobar. Usa conceptos conocidos, como gravedad y física cuántica, que sí podemos estudiar.
Carl Sagan decía que estamos hechos de polvo de estrellas, y que el universo se conoce a sí mismo a través de nosotros. Este estudio va justo en esa línea.
Tal vez nunca sepamos exactamente cómo empezó todo. Pero cada investigación como esta nos acerca un poco más a entenderlo.
Y quién sabe qué descubrimientos traerán los próximos años. Mientras tanto, la ciencia sigue explorando… y nosotros seguimos mirando al cielo.
Este nuevo modelo no da todas las respuestas, pero sí ofrece una forma distinta —y emocionante— de pensar el origen del universo.
La investigación completa fue publicada en Physical Review Research.





