Un nuevo estudio revela que usar camas solares envejece décadas el ADN de la piel

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Un nuevo estudio revela que usar camas solares envejece décadas el ADN de la piel

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Durante años se sabe que usar camas solares aumenta el riesgo de cáncer de piel, pero ahora un estudio muestra que también envejece la piel a nivel genético.

La investigación fue liderada por la Universidad de California en San Francisco y la Universidad Northwestern, y se publicó en la revista Science Advances.

Los científicos descubrieron que adultos jóvenes que usan camas solares presentan más mutaciones en la piel que personas del doble de edad que no se broncean así.

En términos simples, la piel de usuarios frecuentes de camas solares parece décadas más vieja cuando se analiza su ADN, aunque por fuera no siempre se note.

Estas mutaciones genéticas aumentan el riesgo de cáncer de piel, el tipo de cáncer más común en Estados Unidos, según la American Cancer Society.

Dentro de ese grupo está el melanoma, que representa pocos casos totales, pero causa la mayoría de las muertes por cáncer de piel cada año.

Aproximadamente once mil personas mueren anualmente por melanoma en Estados Unidos, y la radiación ultravioleta es la causa principal de esta enfermedad.

Esa radiación no solo proviene del sol, también la emiten las camas solares, que concentran dosis intensas en períodos cortos de tiempo.

En los últimos años, los casos de melanoma crecieron junto con el uso de camas solares, especialmente entre mujeres jóvenes, que son las principales usuarias.

Aunque muchos países prohíben estas máquinas, la Organización Mundial de la Salud las clasifica como carcinógeno tipo uno, al nivel del tabaco o el asbesto.

Para el estudio, los investigadores analizaron datos médicos de más de treinta y dos mil pacientes dermatológicos, incluyendo hábitos de bronceado e historial familiar.

También estudiaron muestras de piel de veintiséis donantes y secuenciaron casi doscientas células para detectar mutaciones asociadas al cáncer.

Las mutaciones fueron especialmente altas en la zona baja de la espalda, un área que casi no recibe sol, pero sí mucha radiación artificial.

Eso indica que el daño no viene del sol cotidiano, sino directamente de la exposición concentrada dentro de las camas solares.

Los investigadores explican que una vez que una mutación aparece, no se puede revertir, por lo que prevenir es la única opción real.

Reducir la exposición a radiación ultravioleta artificial es una de las formas más simples y efectivas de disminuir el riesgo futuro de cáncer de piel.