Tu cerebro podría alternar entre dos versiones de la realidad 15 veces por segundo

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Tu cerebro podría alternar entre dos versiones de la realidad 15 veces por segundo

Nuestro cerebro podría estar alternando entre información que percibimos conscientemente y otra que permanece fuera de nuestra conciencia unas 15 veces por segundo, según una nueva investigación.

Esto no significa que veamos dos realidades diferentes, sino que nuestro cerebro podría procesar distintas versiones de una misma escena sin que nos demos cuenta.

Los investigadores de la Universidad de California en Berkeley descubrieron este fenómeno mientras estudiaban cómo el cerebro decide qué información visual llega a nuestra conciencia.

Los resultados aparecen en bioRxiv, una plataforma de investigaciones científicas preliminares. Es importante aclarar que todavía no han pasado por una revisión científica independiente.

Para comprender el descubrimiento, primero hay que recordar que nuestros ojos reciben constantemente enormes cantidades de información, pero nuestro cerebro no nos permite percibirla toda conscientemente.

Por ejemplo, nuestra nariz siempre aparece dentro de nuestro campo visual, aunque normalmente no la vemos porque nuestro cerebro deja de prestarle atención.

Este mecanismo resulta fundamental porque, de lo contrario, tendríamos que procesar conscientemente una cantidad abrumadora de estímulos, incluso aquellos que no necesitamos para actuar.

Pero existe una pregunta que los neurocientíficos todavía intentan responder: ¿cómo decide el cerebro qué información llega a nuestra conciencia y cuál permanece oculta?

Para investigarlo, los científicos trabajaron principalmente con dos macacos, unos primates cuyos sistemas visuales permiten estudiar procesos que también ocurren en los seres humanos.

Los investigadores colocaron unas gafas especiales a los animales, similares a las utilizadas para observar imágenes tridimensionales, pero con una función completamente diferente.

Mediante este sistema, mostraron una cara a uno de sus ojos y después presentaron otra cara diferente al otro ojo, manteniendo visible la primera.

Normalmente, cuando ocurre esto, el cerebro favorece la segunda imagen, mientras que la primera deja de percibirse conscientemente, aunque el ojo continúa recibiéndola.

Los investigadores también realizaron experimentos con seres humanos para confirmar que esta técnica producía el efecto esperado y que la segunda imagen dominaba nuestra percepción.

Después, colocaron pequeños electrodos en regiones del cerebro de los macacos relacionadas con el procesamiento visual y registraron simultáneamente la actividad de cientos de neuronas.

Fue entonces cuando encontraron algo inesperado: aunque una imagen dominaba la percepción, las neuronas no representaban continuamente esa misma cara durante todo el experimento.

En cambio, su actividad alternaba entre patrones relacionados con la imagen conscientemente visible y otros relacionados con aquella que supuestamente había desaparecido de la percepción.

Y esa alternancia ocurría aproximadamente 15 veces por segundo, lo que sugiere que el cerebro sigue procesando información visual incluso cuando no somos conscientes de ella.

Los investigadores también observaron que las respuestas neuronales a las características de las caras eran más precisas durante los periodos relacionados con la percepción consciente.

Esto sugiere que el cerebro podría distinguir entre la información que domina nuestra percepción y aquella que continúa procesando sin que llegue a nuestra conciencia.

Una posibilidad es que este mecanismo permita evaluar interpretaciones alternativas del entorno sin interrumpir nuestra experiencia visual habitual ni modificar constantemente nuestro comportamiento.

Sin embargo, el estudio tiene limitaciones importantes: solamente participaron dos macacos y los investigadores no pudieron comprobar directamente qué estaban experimentando conscientemente los animales.

Además, estudiaron regiones visuales específicas, no todo el cerebro, por lo que todavía no sabemos si este patrón aparece en otras funciones mentales.

Por ahora, los resultados sugieren que nuestra percepción aparentemente continua podría depender de una actividad cerebral mucho más dinámica de lo que experimentamos conscientemente.