Desde 2023, los océanos están atravesando olas de calor tan intensas que varios científicos creen que estamos ante un cambio permanente. Y eso sería un problema enorme para el planeta.
El calor marino extremo ha sido brutal, sobre todo en el Atlántico Norte y el Pacífico. Nunca antes se había registrado algo tan fuerte, duradero y extendido geográficamente.
Muchas de estas olas de calor llevan más de un año activas. Han empujado la temperatura del mar a niveles récord, y eso ha calentado también la atmósfera.
Gracias a ese fenómeno, 2023 y 2024 ya se consideran los años más calurosos de la historia registrada. Y el calor no baja: el mar Mediterráneo sigue 5 °C más caliente de lo normal.
Matthew England, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, explicó que aunque los océanos llevan décadas calentándose, 2023 fue un punto de quiebre.
Lo grave es que este calor marino extremo podría marcar una nueva etapa. Algunos científicos creen que los océanos ya no volverán a su estado anterior.
Ese posible cambio de régimen preocupa, porque dificultaría predecir fenómenos como huracanes y cambios climáticos a largo plazo.
Para entender qué está pasando, Zhenzhong Zeng y su equipo en la Southern University of Science and Technology de China estudiaron los factores detrás del calor de 2023.
Encontraron que hubo menos nubes, lo que permitió que más radiación solar calentara el agua. También hubo menos viento y apareció un patrón de El Niño en el Pacífico.
Zeng cree que esto ya no es temporal. Según él, el calor se está acumulando de forma exponencial, algo que no predicen los modelos climáticos actuales.
Si esto sigue así, el impacto en la vida marina será devastador. Los arrecifes de coral colapsarán y muchas especies morirán o migrarán.
El calor en el océano también hace que suba la temperatura en tierra. Eso provoca más sequías, olas de calor, incendios y tormentas más intensas.
Zeng dice que está “muy asustado” con lo que está viendo. Cree que casi todos los modelos del sistema climático están equivocados.
Pero no todos comparten esa visión. Neil Holbrook, de la Universidad de Tasmania, cree que todavía no hay evidencia clara de un cambio definitivo.
Él dice que solo tenemos unos pocos años de datos, y que es posible que el océano vuelva a condiciones más normales el próximo año.
Aun así, Holbrook advierte que si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, las olas de calor marinas seguirán empeorando.
Podrían volverse más intensas y duraderas a un ritmo que muchas especies marinas no podrán soportar.
El estudio fue publicado en Science.





