¿No te gustan los lunes? Podrías tener más riesgo de sufrir problemas de salud relacionados con el estrés, incluyendo enfermedades cardiovasculares.
Un estudio reciente de la Universidad de Hong Kong encontró una relación entre la ansiedad por el lunes y niveles elevados de cortisol, la hormona del estrés.
Y lo más curioso: esa conexión no desaparece ni siquiera después de jubilarse. El cuerpo sigue reaccionando al lunes como si fuera una amenaza.
Los investigadores analizaron a 3 511 adultos mayores de 50 años que participaron en el Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento (ELSA).
Les preguntaron cómo se sentían emocionalmente en distintos días y tomaron muestras de su cabello para medir los niveles de cortisol.
Las personas que se sentían especialmente ansiosas los lunes tenían alrededor de un 23 % más de cortisol que quienes se sentían ansiosas en otros días.
Ese aumento de cortisol activa el eje HPA, el sistema principal del cuerpo para manejar el estrés. Si se sobrecarga, pueden aparecer enfermedades graves.
Estamos hablando de diabetes, problemas en el sistema inmune, enfermedades metabólicas y del corazón. Todo por un estrés que se vuelve crónico.
Esto podría explicar por qué un análisis de 2005 encontró hasta un 19 % más de eventos cardiovasculares los lunes que en otros días.
Y no, no es solo cosa del trabajo. El estudio también halló este efecto en personas retiradas que ya no tienen jornadas laborales.
Según el sociólogo Tarani Chandola, “los lunes actúan como un amplificador cultural del estrés”. La semana empieza y el cuerpo lo siente, aunque no tengas nada urgente que hacer.
Él dice que para algunos adultos mayores, el simple cambio de día desencadena una reacción biológica que puede durar meses.
Los lunes no son solo un problema mental. Están tan metidos en nuestra rutina que afectan la salud, incluso cuando ya no trabajamos.
Este estudio fue publicado en la revista científica Journal of Affective Disorders.





