La NASA anunció que cambiará por completo el plan de su programa Artemis, y eso afecta directamente a la misión Artemis 3. Lo más llamativo es que ya no aterrizará astronautas en la Luna.
Según el nuevo esquema, Artemis 3 despegará en 2027, pero se quedará en órbita baja terrestre. En lugar de alunizar, la misión probará maniobras clave y nuevas tecnologías.
Uno de los objetivos principales será ensayar un acoplamiento entre la cápsula Orion y uno o incluso dos módulos de aterrizaje comerciales, desarrollados por SpaceX y Blue Origin.
Originalmente, Artemis 3 iba a llevar astronautas a la superficie lunar usando la versión superior del megacohete Starship, de SpaceX. Sin embargo, el desarrollo del vehículo ha avanzado más lento de lo esperado.
Starship ya realizó once vuelos de prueba y los dos más recientes fueron completamente exitosos, pero todavía no ha logrado alcanzar la órbita terrestre, un paso fundamental para futuras misiones lunares.
Por eso la NASA empezó a reconsiderar depender exclusivamente de SpaceX. El año pasado incluso abrió la posibilidad de competencia para el contrato de aterrizaje lunar de Artemis 3.
Ahí entra Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos. Está desarrollando su propio módulo tripulado llamado Blue Moon, que inicialmente iba a participar recién en Artemis 5.
Ahora, con este rediseño, Blue Origin vuelve a estar en carrera antes de lo previsto. La NASA dejó abierta la puerta al mencionar explícitamente a ambos proveedores en su anuncio oficial.
Expertos como Don Platt, del Instituto Tecnológico de Florida, creen que la agencia no quiere depender de un solo contratista. Prefiere fomentar competencia para acelerar resultados y reducir riesgos.
Blue Origin parece haber tomado nota. A fines de enero anunció que pausará durante al menos dos años sus vuelos turísticos suborbitales para concentrarse en el desarrollo lunar tripulado.
El nuevo plan contempla que el primer alunizaje tripulado desde la era Apolo ocurra en Artemis 4, previsto para 2028. Incluso existe la posibilidad de una segunda llegada ese mismo año.
Este cambio forma parte de una estrategia más amplia. La NASA quiere avanzar paso a paso, aumentar la frecuencia de lanzamientos y simplificar la arquitectura del programa.
Por ejemplo, planea mantener el cohete Space Launch System en una configuración similar al actual Block I, en lugar de introducir de inmediato la versión más potente Block IB.
Mientras tanto, la misión Artemis 2, que llevará astronautas alrededor de la Luna sin aterrizar, está cada vez más cerca de despegar tras años de preparación.
El objetivo final sigue siendo ambicioso: establecer una presencia humana permanente y sostenible en la Luna durante la próxima década.
Además, la NASA quiere lograrlo antes de que China concrete su propio plan de enviar astronautas a la superficie lunar antes de 2030.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, dejó claro que la competencia geopolítica influye en el ritmo. Según él, deben moverse más rápido y eliminar demoras.
La agencia apuesta a que estandarizar vehículos, aumentar lanzamientos y avanzar por etapas claras permitirá repetir un logro histórico, como ocurrió en 1969 con la llegada a la Luna.




