La vida compleja comenzó casi mil millones de años antes de lo que pensábamos

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La vida compleja comenzó casi mil millones de años antes de lo que pensábamos

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Un estudio reciente mostró que la vida compleja empezó a formarse mucho antes de lo que creíamos y a lo largo de un periodo más amplio, cambiando varias ideas clásicas sobre la evolución temprana.

La investigación, liderada por la Universidad de Bristol y publicada en Nature, revela que los organismos complejos surgieron incluso antes de que el oxígeno se volviera abundante en la atmósfera terrestre, algo que nadie esperaba.

Durante décadas se asumió que el oxígeno era indispensable para que la vida avanzada apareciera, pero estos resultados indican que ese requisito quizá no aplicaba en las primeras etapas.

Anja Spang, del Instituto Real Neerlandés de Investigación Marina, recordó que la Tierra tiene unos 4.5 mil millones de años y que la vida microbiana apareció poco después con bacterias y arqueas dominando el planeta.

Estos organismos, llamados procariontes, reinaron durante cientos de millones de años antes de que surgieran las células eucariontes, que más tarde dieron origen a algas, hongos, plantas y animales como los conocemos.

Davide Pisani, coautor del estudio, explicó que entender cuándo y cómo los procariontes dieron el salto hacia células complejas ha sido difícil, porque faltan formas intermedias y los fósiles disponibles no brindan respuestas claras.

Las estimaciones sobre el origen de los eucariontes han variado tanto como mil millones de años, lo que dejaba un enorme margen de incertidumbre sobre el verdadero inicio de la vida compleja.

Para reducir esa brecha, el equipo amplió la técnica conocida como “relojes moleculares”, que calcula cuándo dos especies tuvieron un ancestro común comparando cambios acumulados en su ADN.

El grupo reunió secuencias genéticas de cientos de especies y las combinó con los fósiles más confiables, lo que les permitió construir un árbol de la vida con fechas más precisas para cada rama.

Tom Williams, coautor del estudio, señaló que con esa base podían revisar la historia de distintos grupos de genes y ajustar la cronología de los rasgos clave que diferencian a los eucariontes de los procariontes.

Compararon más de cien familias génicas vinculadas a funciones celulares fundamentales para entender en qué orden aparecieron las características que definen a las células complejas modernas.

Ese análisis permitió reconstruir paso a paso la transición evolutiva, revelando que muchas innovaciones surgieron antes de que el planeta tuviera suficiente oxígeno para soportar formas de vida avanzadas.

La idea de que los eucariontes tempranos necesitaban abundante oxígeno quizá fue un sesgo basado en cómo funciona la vida actual, no en cómo funcionaban las primeras células.

Este trabajo sugiere que los primeros pasos hacia la complejidad ocurrieron bajo condiciones ambientales más modestas, donde el oxígeno todavía no marcaba el ritmo de la evolución.

El hallazgo obliga a reconsiderar la relación entre ambiente y evolución, porque muestra que la vida puede volverse compleja incluso sin los elementos que hoy parecen esenciales.

Pisani señaló que comprender esa transición es clave para entender cómo surgieron los organismos que eventualmente dieron origen a toda la diversidad biológica del planeta.

Los investigadores creen que estos resultados abrirán nuevas líneas de trabajo para descubrir qué otros factores, además del oxígeno, impulsaron la aparición de los primeros eucariontes.

Este estudio también refuerza el valor de los relojes moleculares, que permiten asomarse a etapas remotas donde los fósiles ofrecen pistas limitadas y las formas intermedias se perdieron para siempre.

Al final, esta reconstrucción temporal ayuda a entender que la vida compleja no apareció de golpe, sino a través de una serie de cambios graduales que comenzaron mucho antes de lo pensado.