Júpiter no tiene el tamaño ni la forma que creíamos

Posted on
Júpiter no tiene el tamaño ni la forma que creíamos

Una imagen de Júpiter tomada por Juno en 2019. (NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Prateek Sarpal, CC NC SA)

El estudio publicado en Nature Astronomy ajusta algo curioso: Júpiter no cambió físicamente, pero ahora sabemos que es ligeramente más pequeño de lo que indicaban las mediciones clásicas.

Los nuevos datos indican que el radio ecuatorial mide 71.488 kilómetros y la distancia desde el centro hasta el polo norte llega a 66.842 kilómetros. Eso significa que el planeta es unos kilómetros más achatado.

La diferencia es pequeña: cuatro kilómetros menos por lado en el ecuador y unos doce en los polos. Sin embargo, para los modelos internos del planeta esa corrección sí importa bastante.

Al ajustar el tamaño, los modelos encajan mejor con la gravedad observada y con los datos atmosféricos. Es decir, ahora la estructura interna calculada coincide más con lo que realmente medimos.

Durante décadas dependimos de mediciones hechas en los años setenta por las sondas Pioneer y Voyager. Usaban ocultación de radio, observando cómo la atmósfera desviaba señales enviadas hacia la Tierra.

El problema era que solo existían seis mediciones útiles. Con tan pocos datos, el tamaño real del planeta tenía incertidumbres que simplemente se arrastraron durante décadas.

Todo cambió en 2021 cuando la sonda Juno entró en una órbita distinta que la llevó a pasar detrás de Júpiter desde nuestra perspectiva. Eso permitió repetir el experimento muchas veces.

Los científicos siguieron cómo las señales de radio se curvaban al atravesar la atmósfera. Con técnicas modernas de procesamiento reconstruyeron mapas muy detallados de temperatura y densidad.

Además, ahora pudieron considerar los potentes vientos del planeta. Antes se ignoraban porque no se conocían bien, pero estudios recientes permitieron incorporarlos en los cálculos finales.

Esos vientos alteran ligeramente la forma del planeta, inflándolo en ciertas regiones. Incluirlos ayudó a corregir el radio real y reducir el error acumulado desde los setenta.

Aunque unos pocos kilómetros parecen irrelevantes frente al tamaño gigantesco de Júpiter, esa precisión cambia nuestra comprensión de los gigantes gaseosos y mejora comparaciones con exoplanetas.

Con medidas más exactas, los científicos pueden inferir mejor la distribución de masa interna y entender cómo se formó el planeta, algo clave para reconstruir la historia del Sistema Solar.

También sirve para estudiar mundos similares en otras estrellas. Si afinamos Júpiter, afinamos los modelos que usamos para interpretar datos de planetas que ni siquiera podemos ver directamente.

Así que el planeta sigue igual de enorme, pero ahora lo conocemos con mayor exactitud. A veces unos cuantos kilómetros bastan para rehacer teorías planetarias completas.