Google quiere poner centros de datos para IAs en el espacio

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Google quiere poner centros de datos para IAs en el espacio

Representación gráfica del proyecto Sucatcher de Google. / Robotitus

La industria tecnológica anda desatada construyendo centros de datos para inteligencia artificial, comprando terrenos a toda velocidad. Pero el costo de energía y la gestión de tantos centros se ha vuelto un dolor de cabeza.

Por eso, varias empresas miran hacia el espacio. Figuras como Jeff Bezos y Elon Musk ya habían imaginado poner chips en órbita, y ahora Google confirma que va en serio con algo parecido. 

Atrapando el Sol

Su proyecto se llama Suncatcher, y busca crear redes escalables de TPUs —sus procesadores de IA— flotando alrededor de la Tierra. En otras palabras, un centro de datos en el espacio.

El entorno orbital ya está lleno de satélites, como los de Starlink, que demuestran que es posible transmitir datos desde arriba. Google cree que el espacio podría ser “el mejor lugar para escalar la computación de IA”.

El plan consiste en usar satélites solares conectados entre sí con enlaces ópticos, formando una red distribuida. Pero hacerlo realidad implica superar enormes desafíos técnicos.

Google compara esto con el camino de sus vehículos autónomos: pasaron 15 años desde la primera idea hasta Waymo, que hoy casi se conduce sola.

Suncatcher ubicaría los satélites en una órbita sincrónica al Sol, para que reciban luz casi constante. De ahí viene su nombre. Mucha luz equivale a mucha energía.

En el espacio, los paneles solares son hasta ocho veces más eficientes que en la Tierra. Así, podrían alimentar los TPUs sin depender de la cara factura eléctrica terrestre. 

Dificultades 

El reto es mantenerlos comunicados a gran velocidad. En la Tierra, los servidores se conectan con cables ópticos ultrarrápidos. En órbita, eso debe lograrse con señales inalámbricas de terabits por segundo.

Las primeras pruebas en tierra alcanzaron 1.6 Tbps en ambos sentidos, y Google cree que esa velocidad puede crecer con el tiempo.

Otro problema es la distancia. La potencia recibida cae con el cuadrado de la distancia, así que los satélites deberían volar separados por menos de un kilómetro.

Sus modelos indican que, a unos cientos de metros, bastarían pequeños ajustes de posición para mantener la formación estable.

El hardware espacial suele ser caro y limitado, pero Google quiere usar componentes normales, como los que ya emplea en la Tierra.

Esto podría funcionar, el helicóptero Ingenuity en Marte ya demostró que el hardware comercial puede sobrevivir fuera del planeta. 

Pruebas 

Google probó sus TPUs expuestos a radiación y descubrió que aguantan hasta tres veces más de lo esperado antes de fallar. Buenas noticias para Suncatcher.

Si todo sale bien, en 2027 lanzarán los primeros satélites de prueba. Para los años 2030, cuando enviar cosas al espacio sea más barato, estos centros podrían competir con los terrestres.

Después de todo, los centros de datos en la Tierra son ruidosos, contaminan y gastan muchísima agua. Ponerlos en órbita podría ser, literalmente, una solución de otro mundo.