Un nuevo dinosaurio encontrado en el noreste de China acaba de sorprender a los paleontólogos con algo jamás visto hasta ahora en dinosaurios: púas huecas en la piel.
La especie recibió el nombre de Haolong dongi, y el hallazgo fue publicado en Nature Ecology & Evolution, donde describen su anatomía y estas extrañas estructuras.
Su nombre significa algo así como “dragón espinoso”, y le queda perfecto, porque su cuerpo parece cubierto por una especie de abrigo raro.
A diferencia de muchos parientes iguanodontianos que tenían piel escamosa más típica, este animal parecía llevar una cubierta que recuerda a un puercoespín, pero más fina.
Las púas se concentraban alrededor del cuello, la espalda y los costados, alineadas en paralelo y orientadas hacia atrás, como si el cuerpo dirigiera todo ese sistema.
La mayoría eran pequeñas, de apenas 2 a 3 milímetros, pero entre ellas aparecían otras medianas de 5 a 7 milímetros.
También había unas pocas mucho más largas, y la más grande superaba los 44 milímetros, lo que ya les daba una presencia bastante llamativa.
Los científicos solo tienen un ejemplar, pero es increíblemente completo: un esqueleto casi entero de 2.45 metros de largo con piel preservada de forma excepcional.
Ese detalle vuelve el hallazgo todavía más valioso, porque no solo permite estudiar huesos, sino también cómo se veía el recubrimiento corporal en vida.
Hay otro detalle importante: los huesos indican que el animal era juvenil cuando murió, así que no saben si los adultos conservaban esas púas.
También podría pasar lo contrario: que esas estructuras cambiaran con la edad, se redujeran o incluso desaparecieran conforme el dinosaurio crecía y maduraba.
A primera vista, las púas recuerdan a protoplumas tempranas vistas en otros dinosaurios, pero el equipo explica que esa idea no encaja bien.
Según los autores, las protoplumas ya estaban presentes mucho antes, y estas estructuras de Haolong muestran una forma y distribución diferentes.
Otra posibilidad era que sirvieran para conservar calor, porque el animal vivía en un ambiente relativamente frío para su época.
Eso tendría sentido si pensamos en otros dinosaurios cercanos, como Yutyrannus, que tenían coberturas plumosas densas y probablemente regulaban mejor la temperatura.
Pero aquí aparece el problema: las púas de Haolong quizá no eran lo bastante densas como para funcionar como un abrigo térmico eficiente.
¿Entonces servían para exhibición o camuflaje? Los investigadores lo consideran, pero no hallaron señales de células de pigmento que apoyen claramente esa idea.
También evaluaron si podían ser órganos sensoriales, parecidos a pequeñas estructuras en lagartos y serpientes que detectan tacto o vibraciones.
Sin embargo, concluyeron que no encajan del todo: parecen demasiado grandes y su conexión con las escamas no coincide con sistemas sensoriales conocidos.
La hipótesis más probable, según el equipo, es defensa contra depredadores, especialmente porque convivía con carnívoros relativamente pequeños que podían atacarlo con frecuencia.
Estas púas probablemente no perforaban ni mataban a un atacante, pero sí podían volver la captura más complicada, lenta y molesta.
Y en la naturaleza, eso ya puede marcar la diferencia: si una presa cuesta demasiado esfuerzo, el depredador suele buscar otra opción más fácil.
Más allá de su función exacta, Haolong dongi deja algo claro: todavía seguimos descubriendo que la diversidad de los dinosaurios fue más extraña de lo que imaginábamos.




