Durante millones de años, los dinosaurios ocuparon casi todos los tamaños imaginables, desde gigantes de decenas de toneladas hasta especies pequeñas comparables con grandes conejos.
Pero hay algo extraño: entre los dinosaurios no avianos prácticamente faltan especies realmente diminutas, del tamaño de un ratón, algo común entre vertebrados actuales.
Un estudio publicado en la revista Evolution intentó explicar esa ausencia utilizando modelos matemáticos que relacionan el tamaño corporal con energía, reproducción y selección natural.
Los investigadores compararon dinosaurios con mamíferos, aves, tortugas, lagartos, serpientes y cocodrilos para comprobar qué tamaños deberían resultar más ventajosos según su fisiología corporal.
Los modelos funcionaron bastante bien para mamíferos, aves voladoras y tortugas, pero no lograron explicar por qué los dinosaurios pequeños seguían siendo relativamente grandes.
El dinosaurio no aviano adulto más pequeño conocido rondaba los 400 gramos, mientras algunos mamíferos, aves y lagartos actuales pesan apenas unos pocos gramos.
De hecho, aproximadamente tres cuartas partes de los mamíferos actuales y cerca del noventa por ciento de las aves pesan menos que aquellos dinosaurios diminutos.
Una explicación sencilla sería que los dinosaurios realmente pequeños existieron, pero sus huesos delicados desaparecieron o todavía no hemos encontrado sus fósiles en excavaciones paleontológicas.
Sin embargo, los mismos yacimientos conservan fósiles de mamíferos, lagartos, anfibios y otros animales mucho menores, lo que hace menos convincente esa explicación por sí sola.
Incluso depósitos excepcionales de China y Mongolia, capaces de conservar pequeños esqueletos completos, tampoco contienen dinosaurios no avianos adultos por debajo de unos 300 gramos.
Los modelos, además, predicen que deberían haber existido dinosaurios adultos de entre 100 y 300 gramos si solamente su fisiología determinara el tamaño corporal posible.
Por eso, los investigadores creen que probablemente existió otra barrera: la competencia ecológica con animales pequeños que ya ocupaban esos espacios dentro de los ecosistemas mesozoicos.
Los principales candidatos son los mamíferos tempranos, que durante la era de los dinosaurios solían ser pequeños y explotaban recursos adecuados para animales de menor tamaño.
La propuesta invierte una idea conocida: los dinosaurios pudieron impedir que los mamíferos crecieran demasiado, mientras los mamíferos habrían limitado a los dinosaurios pequeños.
No significa que los mamíferos cazaran sistemáticamente dinosaurios diminutos, sino que competían por alimento, refugios y otras oportunidades necesarias para sobrevivir y reproducirse allí.
Los investigadores también encontraron una excepción importante: las aves, que evolucionaron a partir de dinosaurios terópodos, sí consiguieron alcanzar tamaños muchísimo menores relativamente pronto.
Según la hipótesis, la capacidad de volar permitió a las primeras aves utilizar nuevos ambientes y recursos, reduciendo parte de la competencia que frenaba esa miniaturización.
Eso ayudaría a explicar por qué existen actualmente aves de apenas unos gramos, mientras los dinosaurios no avianos nunca alcanzaron tamaños adultos comparables en el registro.
Los autores aclaran que la competencia con mamíferos sigue siendo una hipótesis y que otros factores ecológicos, como depredación o competencia entre dinosaurios, pudieron intervenir.
El trabajo sugiere que para entender el tamaño de los dinosaurios no basta con estudiar su cuerpo: también debemos considerar quiénes compartían actualmente el ecosistema con ellos.





