La NASA descubre un enorme cráter nuevo en la Luna

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La NASA descubre un enorme cráter nuevo en la Luna

Vista cenital en primer plano del cráter McGetchin, captada el 5 de diciembre de 2025 por la Cámara de Ángulo Estrecho (NAC) de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA. La imagen abarca un área de 1,2 kilómetros de ancho. Crédito: NASA Goddard/Intuitive Machines.

La Luna acaba de mostrar hoy que su superficie sigue cambiando. La NASA identificó un enorme cráter nuevo formado por un impacto ocurrido recientemente.

El cráter, llamado McGetchin, mide aproximadamente 222 metros de ancho y 43 metros de profundidad, aproximadamente la longitud de dos campos de fútbol.

Se formó cuando un asteroide o cometa, posiblemente del tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos, chocó contra la superficie lunar.

Gracias a imágenes tomadas antes y después, los científicos pudieron limitar mejor el momento del impacto a un periodo entre abril y mayo de 2024.

El hallazgo fue posible con el Lunar Reconnaissance Orbiter, una sonda de la NASA que lleva más de 17 años observando constantemente toda la superficie lunar.

Un especialista detectó una enorme mancha brillante rodeada por un halo oscuro mientras revisaba mapas diseñados específicamente para encontrar cambios entre diferentes imágenes lunares.

Después, el equipo utilizó cámaras de mayor resolución para observar el lugar con mucho detalle y confirmar que se trataba de un cráter recién formado.

Los resultados se publicaron en Science Advances, donde dos estudios científicos describen tanto el cráter como los efectos que el impacto produjo alrededor suyo.

Los científicos calculan que una colisión capaz de producir un cráter de este tamaño ocurre en la Luna aproximadamente una vez cada largo siglo.

Una estimación más específica sitúa ese intervalo alrededor de 130 años, aunque estos cálculos representan promedios estadísticos y no predicen cuándo ocurrirá el siguiente impacto.

Lo excepcional no es solamente su tamaño. Es el mayor cráter recién formado que los científicos han identificado directamente hasta ahora en cualquier lugar del Sistema Solar.

La ausencia de atmósfera hace que asteroides y cometas puedan golpear la Luna directamente, sin frenarse ni desintegrarse como muchos objetos pequeños que llegan hacia la Tierra.

La mayoría de esos impactos produce cráteres pequeños. La misión ha identificado al menos mil cráteres nuevos y muchas decenas de miles de cambios superficiales.

McGetchin destaca porque el objeto responsable fue mucho mayor y dejó una enorme cantidad de roca y polvo expulsados alrededor del mismo punto del impacto.

Además, las observaciones térmicas revelaron un efecto inesperadamente amplio: una región de varios kilómetros alrededor del cráter permanece considerablemente más fría durante la noche lunar.

Esa zona llega a estar aproximadamente nueve grados Celsius más fría porque el impacto removió y esponjó fuertemente el regolito, el suelo suelto que cubre la Luna.

Al quedar menos compacto, ese material retiene peor el calor y se enfría más rápidamente cuando la superficie deja de recibir directamente la luz solar.

Esto muestra que un impacto puede alterar físicamente una superficie mucho más extensa que el agujero visible que deja en el terreno lunar.

Ese detalle interesa especialmente para futuras misiones, porque cambios en la densidad del suelo podrían afectar cómo se desplazan vehículos o funcionan equipos sobre la superficie.

El nuevo cráter ofrece una oportunidad poco común para estudiar un impacto reciente casi desde el principio y observar cómo la superficie lunar cambia visiblemente posteriormente.