El calentamiento global está desordenando el calendario de los pingüinos

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El calentamiento global está desordenando el calendario de los pingüinos

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Los pingüinos no ponen huevos cuando se les ocurre. Ajustan con cuidado su reproducción a las estaciones, porque en la Antártida equivocarse de fecha puede costarles generaciones enteras.

Ese equilibrio tan fino depende del clima, y el problema es que el calentamiento provocado por los humanos está empezando a mover todas las piezas del calendario natural.

Un estudio publicado en el Journal of Animal Ecology muestra que varias especies de pingüinos cambiaron sus fechas de reproducción para enfrentar una década de calentamiento acelerado.

El trabajo lo lideraron científicos de la Universidad de Oxford y Oxford Brookes, encabezados por el ecólogo marino Ignacio Juárez Martínez, que empezó a seguir colonias en 2012.

El equipo instaló 77 cámaras de tiempo acelerado en 37 colonias repartidas por la península Antártica y algunas islas subantárticas cercanas.

Las cámaras registraron durante diez años la vida reproductiva de pingüinos Adelia, barbijo y papúa, además de medir la temperatura exacta en cada colonia.

Gracias a eso, los investigadores vieron cómo cambió la crianza de los polluelos mientras el ambiente se calentaba mucho más rápido de lo esperado.

Los datos son preocupantes: las zonas donde viven estas colonias se calientan cuatro veces más rápido que el promedio de toda la Antártida.

Eso convierte a los nidos de pingüinos en algunos de los hábitats que más rápido se están calentando en todo el planeta.

El análisis estadístico sugiere que este aumento de temperatura está empujando a los pingüinos a empezar a reproducirse cada vez más temprano.

El inicio de la temporada ocurre cuando las aves ocupan sus áreas de anidación, algo que históricamente pasa en primavera.

Cada especie suele llegar en momentos distintos, lo que reduce la competencia por espacio y comida entre colonias vecinas.

Entre 2012 y 2022, los pingüinos papúa adelantaron el inicio de su temporada reproductiva unos 13 días en promedio.

En algunas colonias, ese adelanto llegó a ser de hasta 24 días, algo que sorprendió incluso a los propios investigadores.

El cambio fue tan rápido que podría ser el desplazamiento fenológico más veloz jamás observado en un animal.

La fenología estudia cómo los seres vivos ajustan eventos clave de su vida según señales ambientales como luz, temperatura o alimento disponible.

Los pingüinos no miran el calendario, pero reaccionan cuando hay más comida, el hielo se derrite y el ambiente se vuelve un poco más amable.

Su cuerpo responde con cambios hormonales, y los embriones necesitan cierta temperatura para desarrollarse bien dentro del huevo.

Los pingüinos barbijo y Adelia también adelantaron su reproducción, pero solo unos diez días en promedio durante la década estudiada.

Este reajuste puede ayudarles a sobrevivir, pero también altera el equilibrio entre especies y crea nuevos conflictos ecológicos.

Los papúa tienen ventaja porque comen de todo y toleran mejor climas más templados, lo que les permite expandirse a nuevas zonas.

Mientras sus colonias crecen, muchas colonias de Adelia y barbijo, más dependientes del hielo, empezaron a disminuir lentamente.

Según los científicos, todo indica que los papúa podrían salir ganando con el cambio climático, dejando atrás a los especialistas polares.

Como los pingüinos funcionan como una señal temprana del impacto climático, estos cambios anticipan lo que podría pasar con muchas otras especies.