Científicos llevan años buscando biomarcadores, esas señales en el cuerpo que indiquen la edad biológica real o alerten sobre enfermedades antes de que aparezcan. Ahora, un nuevo estudio hecho con perros ofrece pistas clave.
Los investigadores eligieron perros porque comparten mucho con nosotros: genes, enfermedades y hasta ambientes. Además, envejecen más rápido, lo que permite estudiar el proceso en menos tiempo.
El estudio se publicó el 22 de octubre en la revista Aging Cell. Participaron expertos del Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging (HNRCA) de la Universidad de Tufts y de la Universidad de Washington.
Analizaron muestras de sangre de casi 800 perros del Dog Aging Project, un estudio a gran escala que sigue el envejecimiento en perros de distintas razas, tamaños y edades.
Descubrieron que alrededor del 40 % de las moléculas pequeñas en la sangre, llamadas metabolitos, cambian con la edad. Eso podría revelar cómo envejecen los cuerpos.
Daniel Promislow, autor principal del estudio, explica que estos metabolitos son los bloques básicos de la vida. Sirven para formar proteínas, ADN y mantener vivas las células.
Entre todos los metabolitos, encontraron un grupo poco estudiado que mostró una fuerte relación con la edad: los aminoácidos modificados después de la traducción, o ptmAAs, por sus siglas en inglés.
Estos ptmAAs se forman de dos maneras: por bacterias del intestino al digerir alimentos, o cuando las proteínas se degradan en el cuerpo, según explicó Promislow.
Aunque todavía no está claro de dónde vienen exactamente, el estudio encontró que la función renal podría tener mucho que ver con su acumulación.
Los riñones se encargan de filtrar los desechos del cuerpo. Cuando dejan de funcionar tan bien, los ptmAAs empiezan a acumularse en la sangre.
Esto podría explicar por qué algunos perros envejecen con mejor salud que otros. Y también podría darnos pistas sobre el envejecimiento humano.
Ahora, el equipo planea seguir observando a los mismos perros durante varios años para ver cómo cambian sus metabolitos con el tiempo, no solo en un momento específico.
Quieren investigar si ciertos microbios del intestino cambian con la edad y si eso afecta los niveles de ptmAAs. También analizarán datos que los dueños de perros ya han proporcionado.
Les interesa ver si la pérdida de masa muscular —algo común tanto en perros como en humanos al envejecer— está conectada con estos metabolitos.
El objetivo final es saber si estos biomarcadores pueden predecir la salud futura, el ritmo de envejecimiento o incluso la esperanza de vida.
También probarán si tratamientos antienvejecimiento pueden alterar estos biomarcadores. Además, compararán estos resultados con lo que ocurre en humanos.
Promislow dice que este estudio es una gran oportunidad para entender mejor el envejecimiento y encontrar formas de vivir más y mejor, tanto para perros como para personas.





