Un objeto raro que gira entre Júpiter y Urano está dando mucho de qué hablar: Chiron, una roca de forma extraña, parece estar formando un sistema de anillos justo frente a nuestros ojos.
Chiron mide unos 210 kilómetros de ancho y tiene un aspecto como de dona. Lo curioso es que sus anillos no son estáticos: están cambiando con el tiempo.
Según un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters, esos cambios podrían notarse en solo unos años o décadas, lo que indica un entorno muy dinámico alrededor del objeto.
Chiron forma parte de los centauros, un grupo de cuerpos que orbitan entre Júpiter y Neptuno, cruzando el camino de al menos uno de esos gigantes del sistema solar.
Estos objetos se comportan como cometas y asteroides al mismo tiempo. Y en el caso de Chiron, varios estudios apuntan a que tiene anillos, como una versión en miniatura de Saturno.
Como está tan lejos y es tan tenue, estudiarlo en detalle es complicado. Pero de vez en cuando pasa frente a una estrella brillante, y eso lo convierte en una especie de silueta iluminada.
Eso se llama una ocultación estelar. En septiembre de 2023, ocurrió una, y fue observada desde 31 puntos distintos en Sudamérica. Duró solo unos segundos, pero fue clave.
Durante el evento, la luz de la estrella bajó no solo por el cuerpo de Chiron, sino también por estructuras a su alrededor. Así lograron mapear el sistema con gran precisión.
Chrystian Pereira, del Observatorio Nacional de Brasil, explicó que detectaron tres señales claras de anillos a 273, 325 y 438 kilómetros del centro de Chiron.
Los dos anillos más cercanos podrían estar en zonas inestables, demasiado cerca del cuerpo principal. Además, encontraron una estructura tipo disco que va de 200 a 800 kilómetros.
Y, para sorpresa de todos, también apareció una señal tenue más lejana, a unos 1,380 kilómetros. Todo esto sugiere que el sistema de anillos está evolucionando.
Estos resultados contrastan con otro análisis de 2023, hecho con datos de una ocultación ocurrida en 2018, liderado por Amanda Sickafoose del Planetary Science Institute.
Ambos equipos coinciden en que algo cambió alrededor de Chiron. Creen que el disco, por ejemplo, se habría formado tan reciente como en 2021, cuando el objeto se iluminó y expulsó material.
Ese material parece estar asentándose en el plano ecuatorial de Chiron, moldeado por su gravedad y choques entre partículas, formando así los anillos que ahora estamos viendo.
Pereira dice que probablemente estamos viendo las secuelas de un evento reciente. Es como si hubiéramos atrapado un sistema de anillos justo en el proceso de nacer.
Aunque Chiron es pequeño, se ha convertido en un laboratorio natural para entender cómo se forman y transforman los anillos alrededor de cuerpos del sistema solar.
Este hallazgo también puede ayudar a estudiar otros objetos anillados como Quaoar, Haumea y Chariklo. Todo indica que estamos presenciando un momento clave en su evolución.





