Ciudadela inca en Perú podría ser más grande que Machu Picchu

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Ciudadela inca en Perú podría ser más grande que Machu Picchu

Credit: National Geographic

Hace unos días National Geographic publicó una historia sobre T’aqrachullo, también llamado Ancocagua, un sitio inca en Cusco que vuelve a poner al Perú en el mapa arqueológico.

Y digo “vuelve” porque no hablamos exactamente de una ciudad recién salida de la nada, sino de un lugar conocido localmente, pero poco estudiado.

El sitio está en una meseta golpeada por el viento, sobre el cañón del río Apurímac, en los Andes del sur peruano.

Según el reportaje, las ruinas ocupan unas 43 acres, alrededor de 17 hectáreas, contando también sectores en la base de la meseta.

Eso es lo que hizo que muchos titulares dijeran que sería unas cuatro veces más grande que Machu Picchu, al menos por extensión.

Pero ojo que más grande no significa automáticamente más importante, más famoso o mejor conservado que Machu Picchu.

Machu Picchu sigue siendo un sitio excepcional por su arquitectura, su estado de conservación, su ubicación y todo lo que representa para la historia inca.

T’aqrachullo, en cambio, parece ser un complejo enorme, disperso y todavía lleno de preguntas, con estructuras que recién empiezan a entenderse.

De acuerdo con información difundida a partir del reportaje, el sitio reuniría cerca de 600 estructuras de piedra, entre recintos, tumbas y espacios ceremoniales.

Eso lo vuelve fascinante porque no estamos hablando de unas cuantas paredes sueltas, sino de un asentamiento grande, organizado y claramente importante.

La zona también tiene una geografía espectacular: está unos 90 metros por encima del río Apurímac, en un paisaje difícil y bastante aislado.

Ese aislamiento ayuda a explicar por qué lugares así pueden permanecer fuera del radar turístico durante tanto tiempo, incluso en una región tan estudiada.

Lo interesante del hallazgo no es solo el tamaño, sino lo que podría contar sobre cómo los incas ocuparon territorios extremos.

Los incas no construían al azar. Elegían puntos estratégicos, conectaban caminos, aprovechaban terrazas y convertían montañas difíciles en espacios productivos y administrativos.

Por eso T’aqrachullo podría ayudar a entender mejor la relación entre poder, paisaje y control territorial en esa zona del Apurímac.

También recuerda algo importante: Perú no es solo Machu Picchu. Hay muchos sitios enormes que todavía no reciben la atención que merecen.

Choquequirao, por ejemplo, también suele compararse con Machu Picchu y está en la misma gran región del cañón del Apurímac.

Pero T’aqrachullo añade otra pieza al rompecabezas: una ciudadela amplia, compleja y con potencial para cambiar mapas arqueológicos locales.

Todavía falta excavar, medir mejor, conservar y estudiar con calma. En arqueología, un titular emocionante nunca reemplaza años de trabajo científico.

Pero aun con cautela, la noticia es enorme: el Perú acaba de recordarnos que su pasado todavía tiene ciudades esperando ser entendidas.

Fuente: National Geographic