Un grupo de científicos logró crear células parecidas a óvulos humanos usando ADN de células de la piel. Es un avance enorme que podría cambiar el tratamiento de la infertilidad.
El equipo, liderado por la bióloga Nuria Martí-Gutiérrez de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón, logró que estos óvulos fueran fertilizados y comenzaran a desarrollarse en cigotos.
Aún falta mucho para aplicarlo en clínicas —entre 10 y 15 años, según los autores—, pero ya es una prueba de que la idea funciona.
La infertilidad afecta a millones de personas en el mundo. Ocurre cuando alguien no logra un embarazo después de un año de intentarlo, y puede tener muchas causas.
A veces el problema está en los espermatozoides o en los óvulos, o en cómo interactúan. En el caso de las mujeres, la edad o enfermedades como el cáncer afectan la calidad de los óvulos.
Por eso los científicos buscan crear gametos —óvulos y espermatozoides— usando el propio material genético de los pacientes, un proceso llamado gametogénesis in vitro (IVG).
Esto ya se había conseguido en ratones, pero no en humanos. Y ahí entra este nuevo trabajo.
El método que usaron se llama mitomeiosis, una técnica que imita cómo las células se dividen naturalmente para crear gametos.
Primero, los científicos tomaron el núcleo de una célula de piel y lo pusieron dentro de un óvulo donado, al que antes le habían quitado su propio núcleo.
Luego, ese óvulo “reconstruido” fue estimulado para expulsar la mitad de sus cromosomas, quedándose con 23, igual que un óvulo normal.
Después lo fertilizaron con esperma de un donante. Si todo salía bien, el resultado sería un embrión con 46 cromosomas, la cantidad correcta para un desarrollo normal.
Con esta técnica, lograron crear 82 óvulos funcionales usando muestras de piel y óvulos de donantes voluntarios.
Los resultados fueron mixtos. La mayoría de los embriones se detuvo en una etapa temprana, entre cuatro y diez células.
Solo el 9 % llegó a formar un blastocisto, una fase más avanzada del desarrollo. Aun así, es un primer éxito importante.
El experimento se detuvo al sexto día, que es cuando normalmente se implanta el embrión en un tratamiento de fertilidad.
Sin embargo, algunos blastocistos mostraron anomalías cromosómicas, porque el proceso de expulsar el exceso de material genético no fue completamente controlado.
El siguiente reto será mejorar esa fase para asegurar que los embriones tengan exactamente 23 pares de cromosomas, ni más ni menos.
Según la doctora Paula Amato, parte del equipo, esta técnica podría ahorrar tiempo y reducir errores genéticos respecto a otros métodos de laboratorio.
Aun con sus limitaciones, es la primera vez que se demuestra que el ADN de una célula común puede transformarse en un óvulo capaz de ser fertilizado.
La especialista en fertilidad Ying Cheong, de la Universidad de Southampton, dijo que este avance podría revolucionar el entendimiento de la infertilidad y los abortos espontáneos.
El estudio fue publicado en la revista científica Nature Communications.




