Hace 415 millones de años, caminar por las zonas inundables de la Tierra habría sido una experiencia bastante intimidante. No había mamíferos, pero sí escorpiones gigantes.
Uno de ellos fue Praearcturus gigas, una especie que, según un nuevo análisis fósil, pudo ser el escorpión más grande conocido hasta ahora.
El estudio, publicado en Paleontology, revisó fósiles hallados en Reino Unido desde 1870, cuya identidad llevaba más de un siglo generando debate científico.
Durante mucho tiempo no quedaba claro si esos restos pertenecían realmente a un escorpión o a otro tipo de artrópodo antiguo y extraño.
Ahora, investigadores del Museo de Historia Natural de Reino Unido usaron técnicas modernas de imagen para observar detalles que antes pasaban desapercibidos.
Entre esas técnicas estuvieron tomografías computarizadas, nuevos dibujos científicos de los fósiles y comparaciones con otros escorpiones antiguos encontrados en Reino Unido y Canadá.
Con todo eso, los investigadores concluyeron que Praearcturus gigas sí era un escorpión, y no uno cualquiera: medía más de un metro.
Para ponerlo en perspectiva, sus pinzas habrían medido unos 16 centímetros. Solo esas pinzas eran más largas que muchos escorpiones vivos completos.
El tamaño no era casual. Este animal vivió cuando la vida terrestre apenas estaba empezando a desarrollarse sobre el planeta, entre plantas pequeñas y hongos.
Los antepasados de reptiles, mamíferos y aves todavía seguían en el agua. En tierra firme, casi no había grandes depredadores compitiendo con él.
Por eso, los investigadores creen que este escorpión pudo crecer tanto: tenía espacio ecológico para dominar sin demasiados rivales grandes alrededor.
Pero eso no significa que viviera completamente en tierra. La evidencia sugiere que también pasaba parte de su vida cazando en el agua.
Algunos fósiles encontrados en Gales muestran estructuras parecidas a unas solapas, similares a las que vemos en animales como cangrejos y langostas.
Eso encaja con la idea de un animal medio terrestre y medio acuático, justo en una época en la que esa frontera era bastante difusa.
El estudio también encontró superficies rugosas en sus extremidades, que probablemente servían para producir sonidos al frotarse, una técnica conocida como estridulación.
En otras palabras, este escorpión gigante tal vez no solo imponía por tamaño, sino también por los sonidos que podía producir.
Más adelante aparecerían otros artrópodos enormes, como milpiés gigantes y libélulas del tamaño de aves rapaces, pero vivirían en ecosistemas más complejos.
Praearcturus gigas, en cambio, llegó antes, cuando la vida en tierra todavía estaba armando sus primeras redes de depredadores, presas y competencia.
Para la paleontología, ese detalle importa mucho, porque los artrópodos fueron de los primeros animales en explorar ambientes terrestres sin abandonar del todo el agua.
También conecta con los escorpiones modernos: los árboles evolutivos sugieren que descienden de antepasados que respiraban aire, emparentados con arañas actuales.
Los investigadores creen que pudo sobrevivir unos 40 millones de años después del período de estos fósiles, antes de desaparecer por completo.
Entender a este escorpión ayuda a reconstruir cómo algunos animales salieron del agua, caminaron sobre tierra firme y, quizá, volvieron parcialmente al agua.





