Descubren parásito que hace que hormigas vivan 10 veces más

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Descubren parásito que hace que hormigas vivan 10 veces más

Temnothorax nylanderi. (April Nobile/AntWeb/CC BY 4.0)

Las hormigas Temnothorax nylanderi pueden vivir hasta diez veces más cuando un parásito las infecta, aunque esa aparente ventaja esconde una trampa mortal realmente sorprendente.

El responsable es la tenia Anomotaenia brevis, que entra en las hormigas cuando sus larvas comen excrementos de pájaros carpinteros contaminados con sus huevos microscópicos.

Desde ese momento, las obreras infectadas empiezan a cambiar de aspecto, comportamiento y olor, mientras el parásito prepara lentamente su siguiente etapa reproductiva dentro del ave.

Las hormigas normalmente son marrones, pero las infectadas se vuelven amarillentas, crecen menos y producen señales químicas que recuerdan mucho a las de una reina.

Sus compañeras interpretan esas señales como una orden de trato especial, por lo que las alimentan, limpian, transportan y atienden constantemente dentro del hormiguero completo.

Mientras reciben estos cuidados, las infectadas dejan de trabajar, rara vez salen del nido y pasan años dependiendo completamente de las obreras sanas que las rodean.

El costo para la colonia es considerable, porque las trabajadoras dedican tiempo y alimento a individuos improductivos, descuidando otras tareas necesarias para mantener el grupo funcionando.

La estrategia beneficia al parásito porque necesita mantener viva a la hormiga hasta que un pájaro carpintero encuentre el nido y se la coma finalmente.

Cuando aparece el depredador, las hormigas sanas intentan escapar, pero las infectadas permanecen quietas y vulnerables, convirtiéndose en una presa mucho más sencilla para capturar.

Dentro del intestino del ave, la tenia alcanza su forma adulta, se reproduce y libera huevos que finalmente salen nuevamente mezclados con las heces del pájaro.

Si otras larvas de hormiga comen esos excrementos, el ciclo comienza otra vez y el parásito consigue pasar del insecto al pájaro repetidamente sin detenerse.

Una investigación publicada en la revista BMC Genomics analizó cómo la infección modifica la actividad genética de obreras enfermas, obreras sanas y reinas adultas.

Participaron equipos de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, en Alemania, y la Universidad de Zhejiang, en China, especializados en comportamiento y genética molecular.

Los científicos estudiaron el cerebro y el cuerpo graso, un tejido de los insectos que participa en el metabolismo, las defensas y almacenamiento energético corporal.

En el cuerpo graso, las obreras infectadas mostraron una actividad genética parecida a la de las reinas, especialmente en funciones relacionadas con longevidad extrema.

También aparecieron cambios en el metabolismo, el sistema inmunitario y la respuesta al estrés, lo que ayudaría a explicar por qué viven tanto tiempo aparentemente.

Sin embargo, el cerebro contaba otra historia: allí disminuyeron varias señales y receptores relacionados con la actividad, posiblemente causando su pérdida de iniciativa laboral habitual.

Los investigadores no encontraron pruebas claras de que la tenia introduzca directamente sus propias moléculas para controlar el cerebro de la hormiga infectada desde dentro.

Más bien, el parásito parece alterar las redes internas del huésped, aprovechando sus propios mecanismos para modificar envejecimiento, conducta, defensas y uso energético general.

La naturaleza tiene otros parásitos capaces de manipular hormigas, pero esta tenia combina longevidad, privilegios sociales y pasividad para completar eficazmente su ciclo biológico natural.