Científicos descubren un nuevo mecanismo de división celular

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Científicos descubren un nuevo mecanismo de división celular

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La división celular sostiene toda la vida, pero durante décadas fue un misterio cómo ocurre en los primeros embriones, especialmente en especies que ponen huevos con células enormes.

Un estudio del grupo Brugués en la Universidad Técnica de Dresde mostró que estas células pueden dividirse sin un anillo contráctil completo, algo que contradice lo que dicen los libros clásicos.

Los resultados, publicados en Nature, revelan un mecanismo inesperado donde la estructura interna celular y sus propiedades físicas trabajan juntas para lograr la división.

Tradicionalmente, la citocinesis se explica mediante un anillo de actina que se cierra como un cordón, apretando la célula hasta separarla en dos.

Ese modelo funciona en muchas especies, pero falla cuando las células embrionarias son gigantes y contienen grandes sacos de vitelo.

En animales como peces, reptiles o aves, el anillo no puede cerrarse por completo, lo que dejaba abierta la pregunta de cómo se dividían esas células.

El equipo abordó el problema usando embriones de pez cebra, que se dividen rápido y tienen células grandes, ideales para estudiar este fenómeno.

Con láseres de alta precisión, cortaron la banda de actina durante la división y observaron algo sorprendente: la banda siguió avanzando hacia adentro.

Eso indicaba que la banda no dependía solo de sus extremos, sino que estaba anclada en múltiples puntos a lo largo de su longitud.

Además, otras estructuras del citoesqueleto, los microtúbulos, reaccionaban a los cortes y parecían estabilizar la banda durante la contracción.

Para comprobarlo, los investigadores desorganizaron los microtúbulos químicamente y también usando pequeños obstáculos físicos dentro de la célula.

Sin microtúbulos, la banda de actina colapsaba, demostrando que estas estructuras son esenciales para sostenerla y transmitir señales mecánicas.

Durante el ciclo celular, las células alternan entre una fase de división del ADN y otra de crecimiento y reorganización interna.

En esa interfas e, grandes estructuras de microtúbulos llamadas ásteres se extienden por el citoplasma y definen dónde comenzará la división.

El equipo sospechó que esos ásteres también modificaban la rigidez del citoplasma, ayudando a fijar la banda de actina.

Para medirlo, usaron microesferas magnéticas y observaron cómo se desplazaban bajo fuerzas controladas durante distintas fases celulares.

Así descubrieron que el citoplasma se vuelve más rígido en interfase y más fluido durante la fase de división.

Esa alternancia permite que la banda se estabilice primero y luego avance cuando el interior celular se vuelve más flexible.

Quedaba una duda clave: cómo la banda no se pierde cuando el citoplasma se fluidifica durante la división.

La respuesta fue que el proceso ocurre en varios ciclos rápidos, donde cada fase recupera parte del avance previo.

Ese vaivén funciona como un trinquete mecánico, avanzando poco a poco hasta completar la separación celular.

Este mecanismo explica cómo células demasiado grandes para dividirse de una sola vez logran hacerlo de manera progresiva.

El hallazgo cambia la forma de entender la citocinesis temprana y sugiere que controlar el tiempo y la materia interna es tan importante como la fuerza.