Un equipo de la Universidad de California en Irvine descubrió un nuevo estado de la materia cuántica que podría revolucionar la tecnología espacial y la forma en que construimos computadoras.
El profesor Luis A. Jauregui lo comparó con el agua: puede ser líquida, sólida o vapor. Este nuevo estado sería otra “fase” nunca medida hasta ahora.
Funciona como un fluido especial formado por electrones y sus contrapartes, los “huecos”. Estos se emparejan y crean estructuras exóticas llamadas excitones.
Lo curioso es que, en este estado, electrones y huecos giran en la misma dirección, algo nunca visto. Jauregui dijo que, si pudiéramos sostenerlo, brillaría con una luz intensa.
El hallazgo, publicado en Physical Review Letters, marca la primera vez que esta fase, predicha solo en teoría, se observa en condiciones reales.
El material que reveló este fenómeno fue creado en UC Irvine por el investigador posdoctoral Jinyu Liu, primer autor del estudio.
Para confirmarlo, el equipo llevó el material —pentatelururo de hafnio— al Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México. Allí usaron campos magnéticos enormes.
La intensidad llegó a 70 Teslas, mientras que un imán de refrigerador apenas alcanza 0.1 Teslas. Bajo esas condiciones extremas, apareció la nueva fase cuántica.
El cambio se detectó porque, al aplicar el campo magnético, la capacidad del material de conducir electricidad se desplomó de golpe.
Eso significaba que había entrado en un estado completamente distinto, donde las señales no dependen de la carga eléctrica, sino del espín de las partículas.
Ese detalle es clave, porque abre el camino hacia dispositivos más eficientes, como la espintrónica y futuras tecnologías cuánticas.
Además, este nuevo tipo de materia no se ve afectado por la radiación. Eso lo hace un candidato perfecto para misiones espaciales de larga duración.
Jauregui explicó que, para enviar computadoras al espacio, necesitamos que soporten condiciones extremas, como la radiación cósmica. Esta fase podría ser la solución.
Empresas como SpaceX, que planean viajes tripulados a Marte, podrían beneficiarse de materiales que funcionen sin degradarse en entornos hostiles.
Incluso se especula con la idea de computadoras que se recarguen solas, usando las propiedades únicas de este estado cuántico.
Jauregui reconoce que todavía no saben qué aplicaciones exactas surgirán, pero el descubrimiento abre un campo completamente nuevo.
“Podría ser la clave para construir dispositivos que duren mucho más y funcionen en lugares donde ahora la tecnología falla”, comentó el investigador.
Este estudio demuestra que la física cuántica sigue guardando sorpresas que podrían cambiar nuestra relación con la energía, la computación y la exploración espacial.





