El asombroso caso de la adolescente que puede «viajar en el tiempo mentalmente»

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El asombroso caso de la adolescente que puede «viajar en el tiempo mentalmente»

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Algunas personas recuerdan su vida como granos de arena que se escapan entre los dedos. Pero unas pocas, muy raras, cargan con recuerdos que se pegan como telarañas.

Un nuevo estudio de caso describe a TL, una adolescente con una memoria autobiográfica superior, también conocida como hipertimesia. Solo unas cien personas en el mundo la tienen.

Este trastorno fue descrito por primera vez en 2006. El caso de TL es la primera evaluación completa de cómo estas personas recuerdan el pasado e imaginan su propio futuro.

TL puede “viajar mentalmente en el tiempo”. No solo revive experiencias pasadas con lujo de detalles, también puede anticipar su futuro como si ya lo hubiera vivido.

La neuropsicóloga Valentina La Corte, de la Universidad París Cité, explicó que quienes tienen hipertimesia organizan los recuerdos como si fueran un archivo, indexados por fechas específicas.

Así, pueden decir qué hicieron en un día cualquiera y sentir de nuevo las emociones de ese momento. Es como revivir la experiencia en carne propia.

TL contó por primera vez su habilidad a los ocho años, pero sus amigos pensaron que mentía. Por miedo a parecer extraña, solo lo compartió con su familia a los 16.

A los 17 decidió contar su historia públicamente. En pruebas de memoria, alcanzó el nivel más alto en detalle y precisión, cumpliendo con el diagnóstico aceptado de hipertimesia.

Sus recuerdos son ricos en contexto y se acompañan de una sensación intensa de revivirlos. Esa fuerza emocional es lo que los vuelve imborrables.

Lo más curioso es cómo los organiza. TL tiene una “sala blanca” mental, rectangular y con techo bajo, que funciona como biblioteca donde almacena todos sus recuerdos.

Cada objeto, cada momento, tiene una etiqueta que indica su fecha y procedencia. Incluso puede repasar fotos familiares con todos sus detalles intactos.

Los recuerdos negativos los guarda en un cofre dentro de esa sala. Ahí, por ejemplo, conserva la muerte de su abuelo.

Además, existen otras habitaciones: una helada para calmar la ira, otra vacía para resolver problemas, y otra habitada por soldados que apareció cuando su padre se fue al ejército.

TL distingue con claridad los recuerdos recientes, pero los más antiguos los organiza por meses o años, según su antigüedad.

Curiosamente, no todos sus recuerdos tienen el mismo peso. Los datos sin carga emocional, como conocimientos académicos, los llama “memorias negras” y le cuesta más almacenarlos.

Aunque su caso no detalla las dificultades, otras personas con hipertimesia han descrito sus recuerdos como un flujo constante e incontrolable, que puede ser agotador.

Los investigadores reconocen que aún hay muchas incógnitas. ¿Cómo afecta la edad a estas memorias? ¿Podrán aprender a controlarlas algún día?

El estudio fue publicado en la revista Neurocase, y abre nuevas preguntas sobre cómo nuestro cerebro construye la memoria y, con ella, nuestra identidad.