Un pequeño cambio genético puede hacer que ratones hembra se desarrollen como machos

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Un pequeño cambio genético puede hacer que ratones hembra se desarrollen como machos

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Una sola letra del ADN puede parecer poca cosa. Pero un nuevo estudio muestra que, en biología, algo mínimo puede cambiar muchísimo.

Investigadores de la Universidad Bar-Ilan publicaron en Nature Communications un hallazgo sorprendente sobre el desarrollo sexual en ratones.

El equipo descubrió que añadir una sola base de ADN en una región reguladora hizo que ratones XX desarrollaran testículos.

Normalmente, los ratones XX se desarrollan como hembras. Pero con ese pequeño cambio genético, siguieron una ruta biológica completamente distinta.

Lo más llamativo es que la mutación no ocurrió dentro de un gen, sino en una zona de ADN no codificante.

Durante años, a ese ADN se le llamó “ADN basura” porque no produce proteínas de forma directa.

Hoy sabemos que muchas de esas regiones funcionan como interruptores. No fabrican piezas, pero controlan cuándo se encienden o apagan los genes.

En este caso, el cambio ocurrió en una región llamada Enh13, que regula un gen fundamental llamado Sox9.

Sox9 es necesario para que se formen testículos. Si ese gen se activa durante el desarrollo, empuja al embrión hacia esa dirección.

Para que se formen ovarios, en cambio, Sox9 debe mantenerse apagado. Ese apagado también depende de mecanismos muy precisos.

Los investigadores describen a Enh13 como una especie de interruptor molecular que puede recibir señales diferentes según el contexto.

En machos, ciertas proteínas se unen a Enh13 y activan Sox9, lo que permite iniciar el desarrollo de los testículos.

En hembras, otras proteínas se unen a la misma región y ayudan a mantener Sox9 reprimido.

Pero cuando el equipo introdujo la pequeña mutación usando CRISPR, ese sistema de represión dejó de funcionar correctamente.

Como resultado, Sox9 se encendió en ratones XX, y eso activó la formación de testículos y anatomía reproductiva masculina.

El cambio fue realmente pequeño: una sola letra añadida en un genoma de miles de millones de letras.

Aun así, bastó para alterar todo el camino del desarrollo sexual. Eso muestra lo poderosas que pueden ser las regiones reguladoras.

El equipo también creó otros modelos de ratón con cambios mínimos en Enh13, incluyendo una inserción y una pequeña eliminación.

Ambos cambios provocaron que ratones XX desarrollaran testículos, lo que refuerza la importancia de esa zona del ADN.

Este estudio se conecta con otro trabajo previo del mismo grupo, publicado en 2024, que mostró el efecto contrario.

En ese caso, otras mutaciones pequeñas en Enh13 hicieron que ratones XY, normalmente machos, se desarrollaran como hembras.

Juntos, ambos trabajos sugieren que Enh13 tiene una doble función. Puede promover el desarrollo masculino y también debe silenciarse en hembras.

El hallazgo puede ayudar a entender algunas diferencias del desarrollo sexual en humanos, conocidas como DSD.

Estas condiciones afectan aproximadamente a uno de cada 4.000 nacimientos, pero muchas todavía no tienen una explicación genética clara.

Una razón podría ser que los análisis suelen concentrarse en genes que producen proteínas, dejando fuera regiones reguladoras importantes.

Este estudio recuerda que no basta con mirar solo los genes. También hay que mirar las instrucciones que los controlan.

Porque a veces el problema no está en la receta principal, sino en el interruptor que decide cuándo usarla.