Arqueólogos han encontrado algo que no se ve todos los días: una momia egipcia antigua con un fragmento de la Ilíada pegado al abdomen.
El hallazgo apareció en Al Bahnasa, una localidad del centro de Egipto que en la antigüedad se conocía como Oxirrinco.
La momia tiene unos 1.600 años, así que pertenece a una etapa muy posterior al Egipto de los faraones más famosos.
Hasta ahí, el descubrimiento ya era valioso. Pero lo que lo volvió especial fue el texto que acompañaba al cuerpo.
Los investigadores encontraron un fragmento de papiro con parte de la Ilíada, el poema griego atribuido a Homero sobre la guerra de Troya.
Ese poema tiene alrededor de 2.700 años, y es una de las obras más importantes de la literatura griega antigua.
Lo sorprendente es que alguien colocó ese fragmento de manera deliberada sobre el abdomen de la momia durante el proceso funerario.
Los arqueólogos ya habían encontrado papiros griegos incorporados a momias, pero normalmente esos textos tenían contenido mágico, ritual o protector.
Esta vez era distinto. No se trataba de un hechizo funerario, sino de un texto literario clásico muy conocido.
Según los investigadores, es la primera vez que encuentran un papiro literario griego dentro de un contexto de momificación.
El papiro está bastante deteriorado, pero el equipo logró identificar que contiene una parte del libro 2 de la Ilíada.
Esa sección incluye el famoso catálogo de naves, donde el poema enumera los contingentes griegos que fueron a la guerra de Troya.
La gran pregunta es obvia: ¿qué hacía un fragmento de la Ilíada pegado al cuerpo de una momia egipcia?
Por ahora no hay una respuesta definitiva. Una posibilidad es que funcionara como una especie de firma del embalsamador.
Es decir, tal vez quien preparó el cuerpo usó ese papiro como una marca reconocible de su propio trabajo.
Otra posibilidad es que el texto tuviera algún valor simbólico, aunque no sea tan evidente como en los textos mágicos funerarios.
En otros casos, los textos junto a momias podían funcionar como protección o como una especie de oración para el difunto.
Pero con Homero la interpretación se complica, porque la Ilíada no era un texto funerario en el sentido tradicional.
Los investigadores todavía no han podido estudiar el papiro con técnicas avanzadas, como rayos X u otros métodos no destructivos.
Esas técnicas podrían ayudar a leer mejor el fragmento sin romperlo ni separar el papiro del cuerpo de la momia.
Oxirrinco, además, no es un lugar cualquiera. Desde finales del siglo XIX se han encontrado allí muchísimos papiros antiguos.
Entre esos documentos hay textos administrativos, cartas, escritos religiosos y también obras griegas de enorme importancia histórica y literaria.
En excavaciones recientes, los arqueólogos hallaron cámaras funerarias de piedra caliza con momias de época romana y sarcófagos de madera decorados.
También encontraron láminas de oro y cobre en las lenguas de algunas momias, algo asociado con ciertas prácticas funerarias.
El hecho de que estos cuerpos estuvieran embalsamados sugiere que pertenecían a personas con cierto nivel económico o estatus social.
En aquella época, la cultura griega circulaba ampliamente en Egipto, y el griego se usaba en documentos oficiales y educación.
Por eso no sorprende que conocieran a Homero. Lo extraño es encontrarlo directamente integrado al ritual de una momia.
El hallazgo muestra un Egipto donde las tradiciones funerarias locales convivían con la literatura griega y la administración romana.
Y también recuerda algo fascinante: a veces, un pequeño pedazo de papiro puede cambiar lo que creíamos saber de una tumba.





