Durante décadas, los científicos interpretaron patrones eléctricos extraños en experimentos con nanoporos como señales de que el ADN se anudaba al atravesar esos diminutos orificios.
La idea era parecida a pasar un cordón por un agujero estrecho: si se enreda, su movimiento cambia, y muchos creyeron que eso mismo hacía el ADN.
Un nuevo estudio publicado en Physical Review X pone en duda esa explicación y propone que la mayoría de esos supuestos nudos no eran realmente nudos.
Según la investigación, muchas estructuras detectadas son plectonemas, formas donde el ADN se enrolla sobre sí mismo, como un cable telefónico torcido, sin llegar a formar un nudo real.
El autor principal, Fei Zheng, explicó que al pasar por el nanoporo, el flujo iónico hace girar el ADN, acumula torsión y lo obliga a enrollarse.
Ese giro deja una huella eléctrica más larga y persistente que la de un nudo, que suele aparecer como una señal breve.
Para comprobarlo, el equipo usó nanoporos de vidrio y nitruro de silicio, probó distintos voltajes y longitudes de ADN, y comparó los resultados.
Descubrieron que los eventos llamados enredos eran demasiado frecuentes para explicarse solo con nudos, y aumentaban con mayor voltaje y cadenas más largas.
Las simulaciones mostraron que el flujo de agua dentro del nanoporo genera torsión, que se transmite al ADN fuera del poro y forma plectonemas estables.
Además, los investigadores crearon ADN con cortes controlados que bloqueaban la torsión, reduciendo drásticamente la formación de estas estructuras enrolladas.
Ulrich Keyser explicó que ahora pueden distinguir nudos y plectonemas por cuánto duran las señales eléctricas durante el experimento.
Los nudos pasan rápido, como un golpe corto, mientras los plectonemas se quedan más tiempo y producen señales extendidas y claras.
Este hallazgo ayuda a entender mejor cómo se organiza el ADN en células y abre nuevas posibilidades para detectar daños genéticos con nanoporos.
También muestra que estos dispositivos no solo sirven para medir, sino que pueden manipular moléculas biológicas de formas inesperadas y muy precisas.





