Descubren cómo reducir el daño en las rodillas durante viajes espaciales

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Descubren cómo reducir el daño en las rodillas durante viajes espaciales

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Viajar al espacio somete al cuerpo a condiciones muy duras. Los líquidos se redistribuyen, los músculos se debilitan y los huesos pierden densidad bastante rápidamente.

Muchas de estas alteraciones mejoran cuando los astronautas regresan finalmente a la Tierra, pero algunas podrían dejar consecuencias más serias, especialmente en las articulaciones.

Un grupo de científicos descubrió que los ratones enviados a la Estación Espacial Internacional sufren un deterioro notable en el cartílago que protege las rodillas.

Ese tejido funciona como una almohadilla entre los huesos, reduce el roce y absorbe impactos. El problema es que tiene muy poca capacidad para repararse.

Los investigadores creen haber encontrado una posible forma de reducir ese daño mediante el kaempferol, un compuesto natural presente en numerosas plantas y alimentos cotidianos.

Los resultados, publicados en la revista Advanced Science, muestran que los ratones tratados con esta sustancia conservaron mucho mejor el cartílago bajo condiciones espaciales simuladas.

El equipo también identificó un mecanismo relacionado con una proteína llamada NOX4, que provoca estrés celular y perjudica directamente el funcionamiento de las mitocondrias.

Las mitocondrias producen la energía que necesitan las células. Cuando empiezan a fallar, el cartílago pierde resistencia, acumula más daño y muestra señales de envejecimiento.

Para estudiar este proceso, los científicos compararon ratones que pasaron sesenta días en la estación espacial con otros que permanecieron aquí en la Tierra.

También colocaron ratones en instalaciones donde elevaron sus patas traseras para imitar la microgravedad y los expusieron a radiación bastante semejante a la espacial.

En ambos casos, los animales mostraron un deterioro claro del cartílago, mayor inflamación y señales evidentes de daño celular frente a los grupos de control.

Después, el equipo cultivó cartílago humano a partir de células madre y lo introdujo en un aparato giratorio que reproduce algunos efectos propios de la microgravedad.

El tejido produjo más sustancias inflamatorias, acumuló moléculas dañinas y perdió energía. Los investigadores relacionaron estos cambios con una actividad excesiva de la proteína NOX4.

Entonces probaron el kaempferol, un flavonoide presente en verduras de hojas oscuras, té, frijoles, bayas y otras frutas y vegetales bastante comunes.

Este compuesto puede unirse a NOX4 y reducir su actividad. Estudios anteriores ya habían mostrado efectos positivos contra el estrés celular y la artrosis.

Los ratones que recibieron kaempferol durante la simulación espacial perdieron menos cartílago, conservaron mitocondrias más saludables y presentaron niveles considerablemente menores de inflamación.

El tratamiento no evitó completamente el daño, pero sí lo redujo de manera considerable frente a los animales que no recibieron aquel compuesto natural.

Aun así, los resultados no significan que comer espinaca o beber té proteja automáticamente las rodillas de quienes viajen al espacio.

Los científicos probaron una dosis purificada y controlada en ratones, no en humanos. Además, evaluaron su protección solamente en simulaciones realizadas en tierra.

El hallazgo podría beneficiar tanto a futuros astronautas como a personas con artrosis de rodilla, porque ambas condiciones parecen compartir mecanismos celulares parecidos.

Antes de pensar en tratamientos, será necesario comprobar su seguridad, encontrar la dosis adecuada y confirmar que también funciona realmente en seres humanos.