La Estación Espacial Internacional tiene los días contados. En menos de cinco años será retirada y la NASA aún no publica reglas claras para las estaciones comerciales que deberían reemplazarla.
En la segunda fase del programa de estaciones comerciales hay varios interesados, pero cuatro nombres dominan la carrera: Voyager, Axiom Space, Blue Origin y Vast Space.
Este año, la NASA planea elegir una o dos empresas para contratos grandes que ayuden a construir esas nuevas estaciones en órbita baja.
Haven-1
Max Haot, CEO de Vast, afirmó que su empresa va más adelantada y apuesta por una estación más pequeña y temporal llamada Haven-1.
Haven-1 no busca estancias largas. Está pensada para misiones cortas, mientras la NASA define si exigirá estaciones habitadas de forma continua desde 2030.
Hasta ahora, Haven-1 iba a lanzarse a mediados de 2026. Pero Vast decidió mover la fecha al primer trimestre de 2027.
Según Haot, el cambio responde a una razón simple: seguridad. Es la primera estación de la empresa y prefieren ir rápido, pero sin correr riesgos innecesarios.
Aun con el retraso, Vast sigue adelantada frente a sus competidores. Construirán la primera estación comercial desde cero en menos de cuatro años.
En enero completaron la estructura principal y parte de la secundaria. Las pruebas clave ya pasaron y ahora integran sistemas dentro de salas limpias.
Primero instalan control térmico y propulsión. Luego vienen los interiores, la electrónica y el cierre final, previsto para otoño boreal.
Después harán una campaña completa de pruebas con la NASA en Plum Brook y, si todo sale bien, llegará el lanzamiento.
Haven-1 despegará sin tripulación, a bordo de un Falcon 9. Pasará un tiempo en órbita siendo monitoreada antes de llevar personas.
Ese periodo sirve para comprobar presión, orientación y sistemas. Puede durar solo un par de semanas.
Luego, Vast deberá convencer a SpaceX de que es seguro acoplar una cápsula Dragon con astronautas entrenados.
Los siguientes planes
Si todo encaja, la tripulación podría llegar muy pronto o en cualquier momento dentro de los tres años de vida útil de Haven-1.
La empresa ya conversa con clientes privados y países interesados en enviar tripulación, aunque todavía no hay anuncios oficiales.
Cada misión duraría unas dos semanas. Planean al menos cuatro, con la opción de una misión más larga si el mercado lo pide.
Después vendrá Haven-2. Tendrá más energía, más volumen y dos puertos de acoplamiento, pero usará casi los mismos sistemas que Haven-1.
Esa continuidad técnica es la gran apuesta de Vast. Permite avanzar rápido y reducir sorpresas.
Todo esto se apoya en una fuerte inversión, miles de empleados y fábricas pensadas para producir módulos en serie.
Sobre los contratos de la NASA, Vast aún duda con qué versión competir, porque los requisitos oficiales siguen sin publicarse.
Haot cree que la NASA debe moverse más rápido, exigir misiones de demostración y pensar en lo mejor para el país.
Eso implica asegurar presencia humana continua en órbita tras 2030 y elegir al menos dos ganadores, no solo uno.
Con el presupuesto actual, dos empresas parecen viables. Con clientes internacionales y algo de sector privado, Vast confía en llegar a ser rentable.
Además, apuestan por una economía orbital futura: fabricar chips, fibras o fármacos en el espacio. Quien tenga la estación primero, abrirá ese camino.





