Un grupo de astrónomos logró algo nunca visto: crearon el primer mapa en 3D de un planeta fuera del sistema solar. Sí, un planeta a 400 años luz de nosotros.
Ese mundo se llama WASP-18b, un gigante gaseoso más de diez veces más masivo que Júpiter. Da la vuelta a su estrella en solo 23 horas.
Los investigadores usaron una técnica llamada “mapeo de eclipses en 3D” para lograrlo. Básicamente, estudiaron cómo cambia la luz de la estrella cuando el planeta pasa detrás de ella.
Esto les permitió detectar diferencias de temperatura en la atmósfera del planeta. Lo más sorprendente: hay zonas tan calientes que el agua se desintegra.
El estudio fue liderado por científicos de la Universidad de Maryland y la Universidad de Cornell, y se publicó en Nature Astronomy el 28 de octubre de 2025.
Megan Weiner Mansfield, una de las autoras, dijo que es la primera vez que se pueden estudiar a la vez latitud, longitud y altitud en un planeta tan lejano.
Con esta técnica, ahora pueden mapear atmósferas de exoplanetas igual que se hizo en su día con Júpiter y su Gran Mancha Roja desde la Tierra.
El problema con los exoplanetas es que reflejan muy poca luz. Pero este método detecta mínimas variaciones cuando el planeta se “esconde” detrás de su estrella.
Esas pequeñas diferencias permiten reconstruir un mapa de brillo y temperatura. Así se puede ver qué zonas están más calientes y cuáles más frías.
WASP-18b es ideal para este tipo de estudio. Tiene temperaturas de hasta 5,000 grados Fahrenheit y siempre muestra la misma cara a su estrella por estar bloqueado por marea.
Eso crea un fuerte contraste de calor. El lado que mira a la estrella es muy caliente; el otro lado, mucho más frío. Perfecto para estudiar con el telescopio espacial James Webb.
Antes, el mismo equipo había creado un mapa en 2D usando una sola longitud de onda. Ahora usaron varias, gracias al instrumento NIRISS del telescopio Webb.
Cada longitud de onda capta una capa distinta de la atmósfera. Al unirlas, se puede reconstruir una vista tridimensional del planeta.
Ryan Challener, coautor del estudio, explicó que ciertas longitudes muestran dónde hay vapor de agua. Otras permiten ver zonas más profundas.
Así descubrieron que el agua solo existe en las regiones más frías del planeta. En las zonas más calientes, simplemente se rompe en sus componentes.
Eso ya se había teorizado, pero esta es la primera vez que se ve directamente en un solo planeta. Antes, solo se notaba al comparar planetas distintos.
Esta técnica no solo servirá para estudiar más “Júpiteres calientes”, sino también planetas rocosos parecidos a la Tierra, si logramos observarlos con suficiente detalle.
Weiner Mansfield dice que podrían hasta mapear superficies sin atmósfera y entender su composición. Cree que lo mejor está por venir.
Con más observaciones, podremos ver cosas que hoy ni imaginamos. Este mapa 3D apenas es el comienzo de cómo exploraremos otros mundos.





