Científicos identifican 17 grandes amenazas para la humanidad: dos podrían causar nuestra extinción

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Científicos identifican 17 grandes amenazas para la humanidad: dos podrían causar nuestra extinción

Un grupo internacional de científicos identificó 17 grandes amenazas para la salud de la humanidad durante este siglo. Dos incluso podrían provocar nuestra extinción.

La evaluación reunió a decenas de especialistas que analizaron distintos peligros, desde enfermedades y problemas ambientales hasta conflictos armados y nuevas tecnologías.

Los resultados fueron publicados en la revista científica The Lancet y muestran que muchas de estas amenazas podrían reducirse si los gobiernos actuaran a tiempo.

Para realizar el análisis, los investigadores utilizaron modelos matemáticos que estimaron cuánta salud podríamos perder o salvar entre 2025 y 2100 bajo diferentes escenarios.

Utilizaron una medida que combina los años perdidos por muertes prematuras con los años vividos con enfermedades o discapacidades. Así compararon peligros muy diferentes.

Entre las 17 amenazas, los científicos identificaron dos con potencial de provocar la extinción humana: el uso malicioso de inteligencia artificial y una guerra nuclear.

En el primer caso, les preocupa especialmente que alguien utilice inteligencia artificial avanzada para desarrollar armas biológicas, como microorganismos diseñados para provocar enfermedades devastadoras.

También consideran otros posibles usos peligrosos de esta tecnología. Sin embargo, destacan que la probabilidad de una catástrofe capaz de extinguirnos sigue siendo baja.

La segunda amenaza es una guerra nuclear de grandes proporciones. Además de las explosiones, sus consecuencias podrían extenderse mucho más allá de los países involucrados.

Por ejemplo, los incendios masivos podrían liberar enormes cantidades de humo y partículas a la atmósfera, bloqueando parcialmente la luz solar y reduciendo las temperaturas.

Este fenómeno se conoce como invierno nuclear. Podría provocar pérdidas enormes de cosechas, escasez mundial de alimentos y hambrunas de consecuencias catastróficas.

Los investigadores también consideraron impactos de asteroides y erupciones de supervolcanes, pero los excluyeron del análisis por su probabilidad extremadamente baja durante este siglo.

Además, dejaron fuera la llamada vida espejo, una forma hipotética de vida construida con moléculas cuya estructura sería una imagen invertida de las habituales.

Las otras 15 amenazas incluyen problemas mucho más frecuentes, como la contaminación atmosférica, el cambio climático, las pandemias, las guerras convencionales y la resistencia a los antibióticos.

También aparecen la desnutrición infantil, el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol, la hipertensión, la obesidad, los problemas de salud mental y el envejecimiento poco saludable.

Los científicos incorporaron además factores sociales, como la desigualdad económica, la falta de educación y la posible reducción drástica de la ayuda sanitaria internacional.

Sorprendentemente, la obesidad y los factores relacionados con ella presentaron la mayor diferencia entre los escenarios favorables y desfavorables, con 23.100 millones de años saludables potencialmente recuperables.

Eso equivale aproximadamente a 46 veces la pérdida de salud causada por la pandemia de COVID-19, según la comparación utilizada por los investigadores.

Después aparecen la falta de educación y la desigualdad económica, dos factores que influyen profundamente en el acceso a servicios médicos y oportunidades.

Los investigadores advierten que muchas amenazas están relacionadas y no podemos sumar directamente sus impactos, porque estaríamos contando varias veces algunos de los mismos daños.

Por eso recomiendan fortalecer los sistemas sanitarios, invertir en nuevas tecnologías y crear mecanismos internacionales que permitan vigilar continuamente estas amenazas antes de que empeoren.

Su mensaje principal es que, aunque algunos escenarios resultan extremadamente graves, muchas consecuencias todavía pueden evitarse mediante decisiones políticas, cooperación internacional y preparación científica.