Científicos descubren el aire más antiguo jamás registrado atrapado en hielo antártico de 6 millones de años de antigüedad

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Científicos descubren el aire más antiguo jamás registrado atrapado en hielo antártico de 6 millones de años de antigüedad

Científicos han analizado las burbujas de aire atrapadas en este núcleo de hielo de seis millones de años de antigüedad, extraído de las colinas de Allan, en la Antártida Oriental. (Crédito de la imagen: COLDEX)

Antártida no es solo un destino remoto con pingüinos. Es una máquina del tiempo que guarda la historia climática del planeta en capas profundas de hielo.

Un grupo de científicos del proyecto COLDEX encontró los núcleos de hielo más antiguos fechados directamente: tienen unos seis millones de años.

Al analizar el aire y el agua atrapados dentro, pudieron asomarse a un clima muy distinto, cuando la Tierra era más cálida y los mares estaban más altos.

La sorpresa fue que el hielo también mostraba señales de un periodo largo de enfriamiento que no se había visto con tanta claridad.

El equipo, liderado por Sarah Shackleton y John Higgins, obtuvo la muestra en Allan Hills, una zona donde el paisaje empuja el hielo antiguo hacia la superficie.

Ellos esperaban hallar hielo de unos tres millones de años, pero el núcleo duplicó esa cifra y superó cualquier registro previo.

Uno de los responsables del proyecto explicó que ahora tienen una especie de biblioteca climática seis veces más vieja que cualquier otra obtenida con hielo fechado.

Para saber la edad, midieron un isótopo de argón atrapado en las burbujas del hielo. Ese gas funciona como un reloj natural para muestras tan antiguas.

Después revisaron isótopos de oxígeno, que sirven como pista de las temperaturas del pasado.

Los datos mostraron un enfriamiento prolongado durante el Plioceno, con una caída de unos doce grados Celsius a lo largo de ese periodo.

Este hallazgo ayuda a entender cómo evolucionó el clima cuando la Tierra tenía niveles de CO₂ y temperaturas parecidas a las que podrían venir en el futuro.

Ahora el equipo quiere estudiar más a fondo cómo cambiaron los gases de efecto invernadero y el calor de los océanos en esa época.

Estos núcleos son valiosos porque capturan aire real de hace millones de años, una ventaja enorme para reconstruir el clima antiguo.

También planean volver a Allan Hills para perforar más hondo y buscar hielo aún más antiguo si la geografía de la zona lo permite.

Los científicos creen que podrían ampliar estos registros entre 2026 y 2031 con un programa de perforación de mayor alcance.

Si lo logran, podríamos obtener datos directos de momentos clave en la historia climática, como transiciones glaciales que hoy solo se conocen por sedimentos.

Este tipo de estudios ayuda a comparar épocas cálidas del pasado con la actual y entender mejor qué tan rápido responde el planeta al calentamiento.

Los núcleos también permiten ver cómo cambiaban los océanos y la atmósfera cuando el hielo antártico era menos estable que ahora.

Aunque queda mucho por analizar, este descubrimiento marca un avance enorme en la paleoclimatología.