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Científicos convierten basura electrónica en una mina de oro sostenible

Los equipos electrónicos podrían ser fuente de oro, si se aplica el nuevo método. Imagen: Robotitus/DallE

En 2022 tiramos a la basura 62 millones de toneladas de residuos electrónicos. Esto es como llenar más de un millón y medio de camiones de basura. Y la cifra sigue subiendo.

Este tipo de basura incluye celulares y laptops viejos que, aunque parezcan inútiles, tienen oro dentro. El problema es que reciclamos menos de la cuarta parte.

Ahora, un grupo de científicos liderados por el profesor de química Justin M. Chalker de la Universidad de Flinders, desarrollaron una nueva forma de extraer oro de estos aparatos de forma segura, limpia y barata. Los detalles fueron publicados en Nature Sustainability

El problema del oro 

El oro siempre ha sido valioso. Se ha usado como dinero, en arte, joyas y, más recientemente, en la industria: desde celulares hasta naves espaciales lo necesitan.

El problema es cómo lo sacamos de la tierra. Extraer oro contamina muchísimo. Provoca deforestación y usa químicos tóxicos que afectan a animales, ríos y personas.

En la minería a gran escala, por ejemplo, se usa cianuro. Aunque puede degradarse, sus residuos siguen siendo peligrosos para el ambiente.

En la minería artesanal, que es muy común en países en desarrollo, usan mercurio. Este metal se mezcla con el oro y luego lo calientan para separarlo.

Ese vapor de mercurio contamina el aire y envenena a los mineros. De hecho, esta es la fuente más grande de contaminación por mercurio en todo el planeta.

Por eso el equipo de Chalker buscó una alternativa más segura y ecológica. Crearon una técnica para sacar oro de manera más amigable con el planeta, sin usar mercurio ni cianuro.

El nuevo método se basa en un químico que ya se usa en el tratamiento de agua: el ácido tricloroisocianúrico. Es barato, fácil de conseguir y reacciona con el oro.

Con sal y agua, este ácido transforma el oro en una forma que se disuelve. Luego usamos un polímero especial que atrapa el oro y lo separa del resto.

Este polímero está hecho de azufre, un desecho común del petróleo. Los investigadores le dieron un nuevo uso útil, económico y ecológico.

Lo mejor es que el proceso también recupera el polímero y el agua usada. Así se puede repetir todo sin generar residuos peligrosos.

Hasta lograron desarmar el polímero con luz, recuperar sus partes y volver a construirlo. Es como tener un Lego que se arma, desarma y no se gasta.

Ya lo probaron con mineral, placas de computadoras viejas y desechos de laboratorio. Y funcionó en todos los casos

Aplicaciones 

Ahora los científicos quieren trabajar con pequeños mineros, gobiernos y ONGs para probar esta técnica en el mundo real, especialmente en zonas rurales.

El camino no será fácil. Aún se debe mejorar la velocidad, los costos y escalar la producción del polímero.

Pero si todo va bien, se podría ayudar a millones de mineros a trabajar sin arriesgar su salud. Además, podríamos reducir la necesidad de seguir destruyendo el planeta para conseguir oro.

También ayudaría al reciclaje de basura electrónica. Así, en lugar de enterrarla, podríamos transformarla en una nueva fuente de riqueza.

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