Un nuevo estudio liderado por astrónomos del Center for Astrophysics de Harvard y Smithsonian, junto con Caltech, resolvió un misterio cósmico: encontraron la materia “perdida” del Universo.
Durante décadas, los científicos sabían que faltaba al menos la mitad de la materia común —la hecha de protones, como nosotros—, pero no sabían dónde estaba escondida.
Ahora descubrieron que más del 75 % de esa materia está flotando como gas fino entre galaxias, en lo que llaman el medio intergaláctico (IGM, por sus siglas en inglés).
Publicaron este hallazgo en la revista Nature, usando una herramienta inesperada: las ráfagas rápidas de radio, o FRBs, que son señales brillantes y muy breves provenientes de galaxias lejanas.
Los FRBs funcionan como linternas cósmicas. Su luz atraviesa el espacio y se frena un poco cuando pasa por el gas. Midiendo ese retraso, los científicos pueden “pesar” el gas, aunque no lo vean.
En este estudio, analizaron 60 FRBs. Algunos venían de galaxias cercanas, como M81, a unos 11 millones de años luz. Otros, como FRB 20230521B, venían de casi 9,100 millones de años luz.
La señal más lejana registrada hasta ahora les permitió trazar con precisión cuánta materia hay en el espacio entre galaxias. Y, por fin, resolvieron el llamado “problema de los bariones perdidos”.
Según Liam Connor, autor principal del estudio y astrónomo de Harvard, siempre supieron que esa materia existía. El problema era saber dónde se escondía.
Ahora lo tienen claro: tres cuartas partes de la materia ordinaria del Universo están entre galaxias, flotando en esa especie de “niebla” cósmica invisible.
Otra parte, cerca del 15 %, se encuentra en los halos de las galaxias. Solo una fracción mínima está en las estrellas o en el gas frío dentro de las galaxias.
Este hallazgo confirma predicciones hechas por simulaciones cosmológicas, pero es la primera vez que se comprueba con observación directa.
Vikram Ravi, coautor del estudio y profesor en Caltech, dijo que gracias a los FRBs, ahora vemos la estructura del Universo con ojos nuevos.
Pero esto va más allá de solo contar materia. Saber dónde están los bariones ayuda a entender cómo se forman las galaxias y cómo viaja la luz por el cosmos.
Connor explicó que los bariones pueden entrar a las galaxias por gravedad, pero también salir expulsados por agujeros negros o supernovas, como si el Universo regulara su temperatura.
Sus datos muestran que este “feedback” funciona muy bien, expulsando gas de las galaxias hacia el medio intergaláctico.
Y lo mejor es que esto recién empieza. Con telescopios nuevos como el DSA-2000 y CHORD, esperan detectar miles de FRBs más y mapear el Universo con una precisión nunca vista.
Estamos entrando en una nueva era para la astronomía, donde estos destellos cósmicos nos ayudan a entender de qué está hecho el Universo y cómo está conectado.





